Nueve proyectos de conservación impulsados en cinco departamentos permitieron ampliar la superficie de áreas protegidas subnacionales en Bolivia. La iniciativa Conserva Aves proyecta acercarse al millón de hectáreas bajo conservación.
Bolivia superó las 700.000 hectáreas declaradas como áreas protegidas subnacionales a través de nueve proyectos desarrollados en distintos puntos del país, orientados principalmente a conservar ecosistemas importantes para aves amenazadas, endémicas y migratorias.
Las iniciativas forman parte de Conserva Aves, un programa que comenzó a implementarse en Bolivia en 2023 y que trabaja junto a gobiernos municipales, territorios indígenas, comunidades y organizaciones ambientales para impulsar la creación y ampliación de áreas protegidas.
El programa concluyó su etapa de implementación 2023-2026 con más de 700.000 hectáreas declaradas y prevé que otros procesos todavía en marcha permitan acercar esa superficie al millón de hectáreas.
Uno de los avances que permitió incrementar considerablemente la superficie protegida se produjo en Beni, con la consolidación de un área de conservación en la cuenca del río Iténez.
Casi 290.000 hectáreas protegidas en Baures
La Reserva Municipal de Vida Silvestre Agua Dulce, ubicada en el municipio de Baures, incorporó 289.304 hectáreas a la conservación de la cuenca del Iténez.
El área alberga bosques amazónicos, sabanas, humedales y cuerpos de agua que constituyen hábitats para numerosas especies de fauna y flora.
El proyecto fue desarrollado con participación de comunidades locales y forma parte de los esfuerzos para fortalecer la conectividad ecológica de la región.
La incorporación de esta superficie permitió que Conserva Aves pasara de reportar poco más de 450.000 hectáreas bajo protección y gestión a superar las 700.000 hectáreas.
De los lagos Poopó y Uru Uru a la Serranía de Sunsás
Los proyectos de Conserva Aves abarcan diferentes ecosistemas del país.
Entre las iniciativas impulsadas se encuentra la propuesta de un Área Protegida Departamental para los lagos Poopó y Uru Uru, en Oruro, enfocada principalmente en la conservación de aves acuáticas, flamencos y especies migratorias.
En Potosí se desarrollaron proyectos para establecer corredores ecológicos altoandinos y proteger hábitats utilizados por especies migratorias. También se trabaja en la conservación de la paraba frente roja, una especie endémica de Bolivia.
En Santa Cruz, otra de las iniciativas busca la creación del Área Protegida Subnacional Serranía de Sunsás, en el municipio de San Matías.
En Beni, además de la protección de la cuenca del Iténez, se desarrolló una propuesta para el Área de Conservación Loma Santa dentro del Territorio Indígena Multiétnico.
La Paz también forma parte del programa mediante una iniciativa para crear el Santuario del Zambullidor del Titicaca, en la península de Challapata y la desembocadura del río Suches, en el municipio de Escoma.
¿Por qué las aves?
Aunque el programa está enfocado en la conservación de aves, la protección de sus hábitats también permite conservar bosques, humedales, fuentes de agua y otras especies que comparten esos ecosistemas.
Bolivia recibe cada año a más de 80 especies de aves migratorias. Algunas recorren miles de kilómetros y dependen de diferentes ecosistemas del continente para alimentarse, descansar o reproducirse.
La pérdida y degradación de esos hábitats es una de las principales amenazas para estas poblaciones.
Conserva Aves busca precisamente identificar lugares de alta importancia para la biodiversidad que todavía presentan vacíos de protección.
Declarar un área protegida es solo el primer paso
La creación legal de un área protegida, sin embargo, no garantiza por sí sola su conservación.
Después de la declaratoria se requieren planes de manejo, mecanismos de financiamiento, monitoreo de la biodiversidad y capacidades institucionales y locales para administrar los territorios a largo plazo.
En Bolivia, Conserva Aves es implementado por la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP) y la Asociación Armonía.
La iniciativa forma parte de un programa regional que trabaja en nueve países de América Latina y el Caribe y tiene como objetivo proteger al menos dos millones de hectáreas de áreas consideradas claves para la biodiversidad.
El programa recibió una inversión inicial de 12 millones de dólares del Bezos Earth Fund para sus acciones en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.
Con los proyectos que aún se encuentran en proceso, la iniciativa espera que Bolivia se aproxime al millón de hectáreas bajo conservación.


