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Santa Cruz está en alerta naranja por incendios: ¿qué significa y cuándo se declara una emergencia o desastre?

El departamento cierra agosto con 10 incendios forestales activos, 464 focos de calor registrados este lunes y más de 23.000 hectáreas afectadas. La alerta naranja permite movilizar recursos y personal, pero no equivale a una declaratoria de emergencia. La Ley 602 establece qué tiene que ocurrir para pasar a otro escenario.

Santa Cruz termina agosto bajo alerta naranja por incendios forestales.

La Gobernación reportó este lunes 31 de agosto 10 incendios activos en seis municipios, 464 focos de calor durante la jornada y 23.103 hectáreas afectadas por el fuego. Durante todo el mes se acumularon 21.112 focos de calor en el departamento.

La cifra de incendios activos bajó respecto al viernes, cuando la Gobernación declaró la alerta naranja ante 14 eventos. Sin embargo, la medida continúa vigente.

¿Qué significa entonces estar en alerta naranja? ¿Por qué continúa si disminuyó el número de incendios? ¿Es lo mismo estar en alerta que haber declarado una emergencia?

La respuesta está en la Ley 602 de Gestión de Riesgos, que establece cuatro tipos de alerta y, por separado, las condiciones para declarar una situación de emergencia o desastre.

Alerta naranja no significa que Santa Cruz esté en desastre

La primera diferencia es importante: una alerta y una declaratoria de emergencia o desastre no son lo mismo.

La Ley 602 define las alertas como estados de vigilancia y monitoreo que permiten activar protocolos, informar sobre riesgos y preparar la respuesta frente a un posible desastre o emergencia.

Existen cuatro niveles: verde, amarillo, naranja y rojo.

La propia norma aclara que declarar una alerta permite adoptar acciones preventivas y preparatorias, pero “no implica necesariamente la declaratoria de emergencias”.

Por tanto, que Santa Cruz se encuentre actualmente en alerta naranja no significa que el departamento haya sido declarado en emergencia o desastre.

¿Qué significa específicamente la alerta naranja?

La Ley 602 establece que corresponde una alerta naranja cuando se prevé que un evento adverso puede afectar a la población, sus medios de vida, los sistemas productivos, el acceso a servicios básicos u otros elementos vulnerables.

En este nivel ya no se trata únicamente de observar qué puede suceder.

Las autoridades deben activar mecanismos de comunicación para las poblaciones susceptibles de ser afectadas y comenzar a movilizar, de manera previsoria, personal y recursos contemplados en sus presupuestos y planes operativos.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo actualmente en Santa Cruz.

La secretaria departamental de Medio Ambiente, Marisol Yabeta, explicó que la alerta naranja permite activar acciones de preparación, coordinación y respuesta frente a las emergencias forestales.

Este lunes había alrededor de 90 personas movilizadas, entre bomberos de la Gobernación, bomberos comunarios, voluntarios y personal de instituciones de cooperación.

¿Por qué sigue la alerta si bajaron los incendios?

Porque el número de incendios activos no es el único criterio que determina el nivel de riesgo.

Cuando la Gobernación declaró la alerta naranja el viernes había 14 incendios forestales activos, 449 focos de calor registrados durante esa jornada y 22.319 hectáreas afectadas.

Este lunes los incendios activos habían bajado a 10, pero la superficie afectada había aumentado a 23.103 hectáreas.

Además, la Ley 602 establece que las alertas se determinan considerando no solamente la ocurrencia de un evento, sino también su proximidad, magnitud y los daños y pérdidas que podría ocasionar.

Por eso una reducción en el número de incendios no hace desaparecer automáticamente la alerta.

¿464 focos de calor significan 464 incendios?

No.

Esta es otra diferencia importante para interpretar los reportes sobre incendios.

Este lunes la Gobernación informó de 464 focos de calor, pero solamente 10 incendios forestales activos.

Un foco de calor es una anomalía térmica detectada mediante sistemas de monitoreo y sirve como una señal para identificar zonas donde puede existir fuego o una fuente intensa de calor. El sistema de alerta temprana de la Gobernación utiliza precisamente la detección de focos de calor para alertar a municipios y coordinar la verificación y respuesta.

Por eso no corresponde sumar los focos de calor y presentarlos como si cada uno fuera un incendio forestal independiente.

Un incendio puede generar múltiples detecciones y los focos requieren análisis y verificación para determinar qué está ocurriendo en el terreno.

¿Qué tendría que pasar para llegar a alerta roja?

La alerta roja corresponde a un escenario distinto.

La Ley 602 señala que se declara cuando ya se confirmó la presencia del evento adverso y su magnitud o intensidad puede provocar daños a la población, medios de vida, sistemas productivos, servicios básicos u otros.

En ese escenario deben activarse los Comités de Operaciones de Emergencia (COE), ejecutar los planes de contingencia y evaluar inmediatamente si corresponde declarar una emergencia.

Pero aquí aparece una precisión importante: no es obligatorio pasar por alerta roja para que exista jurídicamente una emergencia o desastre.

Las declaratorias dependen fundamentalmente de la magnitud del evento y de la capacidad que tenga cada nivel del Estado para enfrentarlo.

¿Cuándo un municipio puede declarar emergencia o desastre?

La diferencia puede resumirse en una pregunta: ¿puede enfrentar la situación con sus propios recursos y capacidad técnica?

Según la Ley 602, un municipio puede declarar emergencia municipal cuando el fenómeno es suficientemente grave como para activar esa declaratoria, pero todavía puede atender el territorio afectado con su propia capacidad económica y técnica.

En cambio, puede declarar desastre municipal cuando los daños son de tal magnitud que ya no puede enfrentarlos con sus propios recursos y necesita asistencia del Gobierno departamental.

La misma lógica se aplica a escala departamental.

Existe emergencia departamental cuando los municipios afectados ya no pueden enfrentar por sí solos la situación y deben intervenir las instituciones departamentales.

Y existe desastre departamental cuando ni siquiera el departamento puede responder con su propia capacidad económica o técnica y requiere la asistencia del Gobierno central.

A escala nacional, el criterio vuelve a repetirse: una emergencia nacional se produce cuando los departamentos afectados son superados por el evento; un desastre nacional, cuando la magnitud de los daños supera la capacidad del propio Estado y se requiere asistencia externa.

¿Qué cambia cuando se declara emergencia o desastre?

Aquí está una de las mayores diferencias respecto de una simple alerta.

Una declaratoria de emergencia o desastre activa un régimen de excepción previsto por la Ley 602.

Las entidades públicas encargadas de atender el evento pueden realizar modificaciones presupuestarias y transferencias entre partidas de acuerdo con la normativa correspondiente.

Además, quedan habilitadas para contratar bienes y servicios mediante la modalidad especial de contratación por desastres o emergencias, siempre que esas adquisiciones estén destinadas a atender de manera inmediata a las poblaciones y sectores afectados.

El régimen excepcional puede mantenerse por un máximo de nueve meses, salvo que antes se determine el retorno a la normalidad.

La diferencia, por tanto, no es solamente semántica.

La alerta naranja prepara y moviliza los recursos ordinariamente previstos. Una declaratoria de emergencia o desastre abre mecanismos extraordinarios para enfrentar una situación que ha superado determinadas capacidades de respuesta.

¿Cuál es la situación de Santa Cruz ahora?

Al cierre de este lunes, Santa Cruz continúa en alerta naranja departamental, no en una declaratoria departamental de emergencia o desastre por los incendios actuales.

Los 10 incendios activos se encuentran distribuidos en seis municipios. Algunos permanecen en combate, otros bajo observación y varios ya están controlados o en proceso de liquidación.

La Gobernación mantiene movilizado personal y continúa monitoreando las condiciones que podrían favorecer la propagación del fuego.

Por ahora, que los incendios hayan disminuido de 14 a 10 es una señal favorable, pero no suficiente para levantar la alerta.

La pregunta determinante durante los próximos días no será solamente cuántos incendios existen, sino si las autoridades logran contenerlos con los recursos disponibles o si su magnitud termina superando la capacidad de respuesta de los municipios o del departamento.

Ese es el punto en el que, según la legislación boliviana, una alerta puede dar paso a una situación mucho más grave.

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