
Los dedos rojos de Eladia
Al interior de la mansión, Eladia temblaba, como siempre lo hacía cada vez que subía por aquellas gradas serpenteantes que parecían no tener un fin.
Portada » Claudia Escobar
Al interior de la mansión, Eladia temblaba, como siempre lo hacía cada vez que subía por aquellas gradas serpenteantes que parecían no tener un fin.
Sentados uno frente al otro, Martina y Juan comentaban sobre el clima y lo sofocante que sería encender el horno en esas circunstancias.
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La pandemia ha llevado a Adela a enamorarse desde la virtualidad, quedando en verse con un chico misterioso. Pero ella no sabe que será la última vez que salga de casa.