Mientras Bolivia pierde bosques a un ritmo récord, una alianza silenciosa por parte de la cooperación europea lleva tres décadas transfiriendo recursos europeos al país. ¿A dónde va ese dinero?
Hay un dato que sorprende a casi todos los bolivianos cuando lo escuchan por primera vez: desde 1995, la Unión Europea ha transferido más de mil millones de euros a Bolivia — en donaciones, no en préstamos — para proteger sus bosques, garantizar acceso al agua y, más recientemente, para posicionar al país en la cadena global del litio.
No es un secreto. Está en documentos públicos. Pero tampoco es información que circule con facilidad.
El año más duro para los bosques bolivianos
En 2024, Bolivia perdió 1,5 millones de hectáreas de bosque primario. El triple que el año anterior. Eso la convirtió en el segundo país más deforestado del mundo, solo detrás de Brasil, según Global Forest Watch.
Al mismo tiempo, las sequías se prolongaron, las cuencas hídricas se resintieron y las comunidades rurales enfrentaron una crisis de acceso al agua que no tiene precedentes recientes.
Es en ese contexto — de emergencia ambiental — donde la cooperación europea cobra mayor relevancia. Y mayor urgencia.

¿Cómo funciona esta cooperación de la UE?
No se trata de un cheque que llega a Bolivia y desaparece. El mecanismo es más estructurado — y más transparente — que lo que suele imaginarse.
La UE define ciclos de inversión de varios años. El vigente, llamado Programa Indicativo Plurianual (MIP) 2021–2027, tiene dos ejes centrales: medio ambiente y cambio climático por un lado, y agua, saneamiento y residuos por el otro. Para la fase inicial 2021–2024, la UE comprometió 104 millones de euros en donaciones.
Esos fondos no son recursos paralelos al Estado boliviano. Se inscriben formalmente en el Presupuesto General del Estado como fuentes externas de financiamiento, tal como establece la Ley N° 1705 del Presupuesto General del Estado 2026. Es decir, son parte del presupuesto nacional.
La implementación funciona bajo el esquema Team Europe — Equipo Europa — en el que la cooperación de UE coordina con las agencias de cooperación de sus países miembros: principalmente la GIZ alemana, la AECID española y la AFD francesa. Estas agencias trabajan en territorio con instituciones bolivianas.
¿Qué proyectos concretos financia Europa en Bolivia?
En marzo de 2024, la UE formalizó un apoyo presupuestario de 31 millones de euros específicamente para fortalecer los planes nacionales contra la deforestación y la mitigación del cambio climático.
Uno de los objetivos declarados es que el 65% de los bolivianos cuenten con servicios de tratamiento de aguas residuales hacia 2030. Hoy, ese porcentaje está muy por debajo de esa meta.

El nuevo capítulo: el litio
La cooperación europea en Bolivia ya no se limita a bosques y agua. Está evolucionando hacia un recurso que el mundo entero está mirando.
En febrero de 2026, una delegación del Equipo Europa visitó la Planta de Carbonato de Litio en Llipi, Uyuni. El objetivo: explorar mecanismos de apoyo técnico y financiero para que Bolivia pueda integrarse en las cadenas de valor globales del litio — el mineral clave para la transición energética mundial y uno de los mayores recursos del subsuelo boliviano.
Esta visita se inscribe en la estrategia Global Gateway, la iniciativa europea de inversión internacional que busca movilizar recursos para proyectos sostenibles con estándares medioambientales y sociales. Bolivia es uno de los países de la región donde esta estrategia tiene mayor relevancia.
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Lo que Europa le pide a Bolivia a cambio
La cooperación europea no es incondicional. Uno de los indicadores de progreso fijados para 2027 es la adopción de una ley de acceso a la información — ley que Bolivia aún no tiene — alineada con estándares internacionales.
No es una exigencia menor. Significa que la transparencia sobre cómo se gestiona y ejecuta esta cooperación es parte del trato. No una demanda externa, sino un objetivo que la propia alianza UE-Bolivia se ha fijado.
Tres décadas, mil millones de euros de la cooperación, una pregunta abierta
La relación entre Bolivia y la Unión Europea en materia ambiental lleva 30 años. Ha sobrevivido a gobiernos de distinto signo, a crisis políticas y a cambios de prioridades globales.
Pero el impacto real de esa inversión — cuánto ha cambiado la situación de los bosques, del agua, de las comunidades que dependen de ambos — sigue siendo una conversación pendiente.
Lo que sí está claro es que Bolivia no enfrenta sola su crisis ambiental. Tiene socios con recursos y con compromisos formales. Lo que falta, quizás, es que más bolivianos lo sepan — y exijan saber en qué se traduce.
Lee el reportaje completo con el análisis institucional: [Bosques, agua y litio: cómo la cooperación europea está apoyando el futuro ambiental de Bolivia]
¿Querés profundizar en los datos? Lee el reportaje completo con el análisis institucional de esta cooperación europea: Bosques, agua y litio: cómo la cooperación europea está apoyando el futuro ambiental de Bolivia


