Fotografía: Carlos Sánchez para La Nube
Con tan sólo diez años, Erick Sebastián Callejas Machaca domina las reglas del arbitraje. Nunca estuvo en una escuela de ese rubro porque en Bolivia no existe una para tan temprana edad; sin embargo, su padre se constituyó en su maestro, brindándole enseñanza y conocimientos con fotocopias y videos, pero, sobre todo, con mucho amor.

Asiste al colegio República de Canadá, en la ciudad de El Alto. Desde muy pequeño adquirió el gusto por el deporte debido a que acompañaba a su padre a los partidos de fútbol y campeonatos barriales. Poco a poco el interés fue creciendo y ahora, a su corta edad, muchos dicen que es un as arbitrando, pero también como arquero.
“Hay que tener en cuenta el terreno de juego, el balón, los jugadores, su equipamiento, los otros miembros del equipo, la duración del partido, el inicio y el marcador, balón en juego, el resultado de un partido, el fuera de juego, faltas, conducta incorrecta, tiro libre, penal, saque de banda, saque de meta y saque de esquina”, relata el infante con facilidad.

Forma parte de una familia de cuatro integrantes: el padre Ramiro Callejas Cachi, de 48 años, la madre María Elena Machaca, de 35, y la hermana Silvia del Pilar. Son descendientes de mineros, sin embargo, en las dos últimas generaciones hubo un quiebre, pues el gusto por el deporte ha tomado fuerza, y en la actualidad, toda esta familia ya adoptó esa pasión.

“Esta pasión del arbitraje fue heredada de mi papá, porque cuando mi papá arbitraba yo le acompañaba a las canchas y me empezó a gustar. Él empezó el arbitraje antes de que yo naciera”, dice Erick.
Su padre, además de arbitrar, es operador de maquinaria pesada y le gusta cantar. La principal enseñanza que transmitió a su hijo es la de cumplir sus sueños y esforzarse para lograrlo.
“Yo soy un árbitro apasionado y creo que en Bolivia los padres tenemos que encargarnos nomás de los sueños que tienen los hijos”, expresa Ramiro, quien busca una oportunidad para su pequeño en el extranjero y espera que algún equipo o escuela voltee la mirada hacia Erick y le ayude a cumplir el sueño de profundizar sus habilidades y, finalmente, logre arbitrar en las grandes ligas profesionales del mundo.

“Cuando algo te gusta no es difícil hacerlo. El mensaje que doy a otros niños es que si tienen un sueño, que lo practiquen, que todo llega con esfuerzo”, relata evidenciando una mayor madurez a la de su edad.
No sólo le gusta el arbitraje, sino que es “muy bueno” para las matemáticas y considera la robótica como una opción de carrera académica.
“Aquí en Bolivia no hay escuelas que enseñen el oficio del arbitraje, entonces, como mi hijo tenía esa pasión y ese talento para arbitrar yo le fui inculcando, haciéndole conocer las reglas, haciéndole leer libros. Empezamos de manera muy humilde, tenemos un fotocopiado de las reglas y eso leíamos los dos”.
Ramiro Callejas, padre de Erick, el niño árbitro.
Su madre, María Elena Machaca, está orgullosa de él. “Yo, como mamá del joven árbitro, me siento feliz, orgullosa del talento y las capacidades que tiene mi hijo, y a futuro quisiera verlo como él sueña: representar a Bolivia, a su país, salir a arbitrar la Copa Libertadores, mundiales, eso quisiera que se haga realidad”, manifiesta.
Lamenta que el apoyo gubernamental de los diferentes niveles de poder esté ausente para el rubro del arbitraje.

El padre, Ramiro, es hincha del San José; Erick Sebastián es hincha del The Strongest; la hermana, Silvia del Pilar apoya al Bolivar; y, la madre, María Elena, apoya a sus hijos. “Yo tengo que inclinarme a ambos lados, tengo que apoyar al clásico no más”, dice, entre risas.
Ramiro y María Elena muestran un gran amor por sus hijos, a quienes prometen apoyar para alcanzar todas sus metas y anhelos. “El mensaje que doy a todos los padres, a todas las parejas, es que a los niños hay que tenerlos con amor y hay que darles el ejemplo con la práctica, no sólo con palabras, sino con la práctica. Para qué vas a llamarles la atención si no vas a enseñarle a realizar un trabajo. Entonces, yo parto de eso”, enfatiza el orgulloso padre.

Inicios
Erick arbitró por primera vez para un partido de damas, en un campeonato de la zona donde vive, cuando tan sólo tenía seis años.





Galería de fotos: Carlos Sánchez