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Crisis económica de Bolivia: qué encontró Harvard tras 15 meses investigando

Un equipo de investigadores de la Harvard Kennedy School, liderado por el economista Ricardo Hausmann, dedicó 15 meses —entre enero de 2025 y marzo de 2026— a diagnosticar la crisis económica de Bolivia. El resultado: siete informes técnicos publicados el 23 y 24 de abril de 2026, que van desde el origen del colapso macroeconómico hasta el potencial desaprovechado en litio, energía, agricultura y turismo.

Cómo se gestó la crisis

El primer hallazgo reconstruye el origen del colapso. La bonanza de materias primas de los 2000 y el auge del gas natural generaron una década de crecimiento y una acumulación inédita de reservas internacionales. Pero en lugar de usar ese ciclo para diversificar exportaciones, Bolivia aplicó políticas que fueron debilitando al propio sector gasífero del que dependía.

Cuando la producción y los ingresos del gas cayeron, el Estado optó por sostener el gasto público y el tipo de cambio fijo en vez de ajustar. Los investigadores documentan la secuencia que siguió: pérdida de reservas internacionales, quiebre del régimen cambiario, impuesto inflacionario y represión financiera, con una erosión real de los ahorros de los bolivianos a través del sistema de pensiones y los depósitos bancarios.

La conclusión central: postergar el ajuste casi una década terminó agravando la crisis. Los investigadores cuantifican ese costo mediante estimaciones contrafactuales del producto y del tipo de cambio real.

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Tres escenarios para salir del pozo

Un segundo informe pregunta qué tan lejos está Bolivia de estabilizarse. Para responder, compararon tres escenarios: uno sin ningún tipo de reforma, otro con las medidas ya implementadas o anunciadas hasta abril de 2026, y un tercero con un paquete adicional de reformas más profundas.

El resultado es duro: sin reformas, Bolivia estaba al borde de una fuerte contracción de las importaciones, una recesión profunda, financiamiento monetario descontrolado, inflación acelerada y una alta probabilidad de caer en cesación de pagos externos. Las medidas iniciales del nuevo gobierno lograron reducir esos riesgos más inmediatos, pero según Harvard el paquete actual todavía es insuficiente para garantizar una estabilización sostenible en el tiempo.

El gas cayó 54% desde 2014

Producción de gas en Bolivia.

La producción de gas natural en Bolivia cayó 54% desde su pico en 2014, derrumbando los volúmenes de exportación y convirtiendo a los hidrocarburos —antes motor fiscal del país— en una carga neta sobre las reservas internacionales.

Los investigadores atribuyen la caída a causas institucionales, no geológicas: el ciclo de nacionalizaciones de 2005-2009 aumentó la captación estatal de ingresos durante el auge de precios, pero debilitó los incentivos para seguir explorando nuevos yacimientos. A esto se sumaron los subsidios a los combustibles, que distorsionaron los precios y desplazaron inversión en energías renovables.

El informe reconoce la reforma de combustibles de enero de 2026, que subió el precio del diésel 163% y el de la gasolina 86%, pero advierte que persisten debilidades estructurales. El subsidio al gas de uso doméstico, que no fue modificado, le costará a Bolivia más de 900 millones de dólares en ingresos de exportación no percibidos solo en 2025.

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Litio: la reserva más grande, la más desaprovechada

Plantas de litio en Uyuni

Bolivia posee una de las mayores reservas de litio del mundo, es quinto productor mundial de plata y cuarto exportador de zinc. Sin embargo, ninguna mina de gran escala entró en producción desde 2014, y el crecimiento reciente de las exportaciones mineras responde al alza de precios internacionales, no a más producción.

Según los investigadores, el freno no es geológico sino regulatorio: los contratos administrativos no pueden transferirse ni usarse como garantía, grandes áreas quedan reservadas exclusivamente para empresas estatales, y el retiro de Bolivia del arbitraje internacional debilitó la protección al inversor. Falta además un marco formal de colaboración entre cooperativas mineras y empresas privadas. Y un dato clave: cerca del 60% del territorio boliviano permanece sin exploración geológica.

El informe llama al litio “la oportunidad sin explotar más significativa de Bolivia”.

Agricultura: crecer sin sumar más tierra

Agricultura en Bolivia

El sector agropecuario creció más rápido en las últimas dos décadas que en cualquier otro período desde 1960, pero ese crecimiento se explica casi enteramente por la expansión de la superficie cultivada, no por mejoras en la productividad. Los rendimientos de los cultivos clave siguen por debajo de los de países vecinos.

Seguir expandiendo la frontera agrícola, advierten los investigadores, implica costos ambientales crecientes y riesgos comerciales, porque los mercados internacionales penalizan cada vez más los productos vinculados a la deforestación. Entre las restricciones identificadas están las limitaciones al uso de semillas transgénicas, la debilidad en investigación y extensión agrícola, brechas fitosanitarias y logísticas, y la falta de riego con fines comerciales.

Turismo: una brecha de 370 millones de dólares

Turismo en Uyuni

Usando un modelo de gravedad del turismo internacional, el informe estima que Bolivia tiene una brecha de más de 370 millones de dólares frente a su potencial turístico. La escasa conectividad aérea internacional limita el acceso a mercados clave, mientras que a nivel local las fallas de coordinación y gobernanza dificultan consolidar destinos turísticos, un problema especialmente visible en el circuito del Salar de Uyuni.

Los cinco pilares de la propuesta

El informe de síntesis resume el diagnóstico general: el colapso macroeconómico es el síntoma más visible de un deterioro institucional más profundo, que debilitó la inversión privada, la capacidad exportadora y la productividad en toda la economía. A partir de ahí, Harvard propone un plan de reformas basado en cinco pilares:

  1. Consolidación fiscal creíble y que impulse el crecimiento
  2. Una red de compensación social eficaz y focalizada
  3. Restablecimiento del equilibrio externo y la credibilidad monetaria
  4. Renovada capacidad de atracción de inversiones para sectores exportadores
  5. Una base institucional que fomente nuevas capacidades productivas

Quién está detrás

El proyecto, llamado “Un giro económico para Bolivia”, fue dirigido por Hausmann junto a un equipo de más de una decena de investigadores (Fernando García, Guillermo Arcay, Lucas Lamby, Taimur Shah, Lucila Venturi, Tim Freeman, entre otros), con financiamiento del empresario boliviano Marcelo Claure a través de su iniciativa Bolivia360.

Queda abierta la pregunta de fondo: ¿cuánto de esta agenda es viable políticamente en el corto plazo, y quién asume el costo social de una consolidación fiscal de esta magnitud?

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