En un pequeño espacio lleno de color y texturas, Laura Aliaga Valverde, una joven paceña radicada en Cochabamba desde hace una década, organiza con meticulosa delicadeza las toallas y calzones menstruales que ella misma diseña y confecciona. Su emprendimiento, Inda Toallas Ecológicas, se ha convertido en un referente de sostenibilidad, empoderamiento femenino y cuidado del medio ambiente en Bolivia.
La historia de Inda nació de una necesidad personal. “Me encontraba en una situación en la que no podía comprarme mis toallas para ese mes”, recuerda Laura. Una charla casual con una amiga la puso sobre la pista de las alternativas reutilizables, y un tutorial en YouTube terminó de convencerla. Como desde niña sabía coser, no dudó en fabricar sus primeras piezas con las telas que tenía a mano.

El resultado fue una revelación. “Me enamoré. Fue una revolución total para mí y quise compartirlo con mis amigas, mis primas, mis hermanas”, relata. Al principio regalaba muestras para recibir opiniones, y poco a poco fue viendo que su idea tenía potencial.
Con experiencia previa en ferias artesanales —donde ya vendía joyería, ropa de verano a crochet y otros tejidos—, Laura decidió probar suerte con este nuevo producto. Así nació oficialmente Inda Toallas Ecológicas en 2019.
El desafío inicial fue convencer a las consumidoras. Los tabúes alrededor de la menstruación, sumados al temor de mancharse o al rechazo de lavar las toallas después de usarlas, hacían que muchas se mostraran escépticas. Pero Laura siempre les decía que es cuestión de aprendizaje: “Así como nosotras hemos aprendido a utilizar las toallas desechables, es lo mismo con las toallas de tela. Obviamente que hay que agregarle la rutina del lavado, algo que antes no teníamos en cuenta, porque botábamos la toalla al basurero y listo”, comenta.
Con el tiempo, y especialmente en un contexto de inflación y precios elevados, la visión de la gente empezó a cambiar.
Laura y muchas mujeres esperan que, en unos años, hablar de toallas de tela sea lo normal, y que las niñas reciban su primera menstruación con información, con opciones y sin miedo.
Las toallas ecológicas de Inda pueden durar hasta seis años, aunque Laura recomienda un uso de tres para garantizar un mejor rendimiento. La creadora y diseñadora dice que el secreto está en el cuidado: evitar detergentes fuertes, no dejarlas en remojo más de ocho horas y no usar calor en el secado.

Pero la innovación no se detuvo en las toallas. Tras capacitarse en Ecuador y Colombia en confección industrial de ropa interior, Laura lanzó una línea de calzones menstruales diseñados para ser ergonómicos, cómodos y discretos. “Quería que fuera un calzón normal, sin bultos, con una toallita absorbente interior y una capa impermeable”, señala. Hoy ofrece desde tangas diarias hasta boxers de flujo abundante, adaptándose a distintas necesidades.

La filosofía de Inda también se refleja en el manejo de residuos. Ningún retazo queda sin uso: con los sobrantes se fabrican tangas, bralettes, toallas desmaquillantes, pañitos de lactancia e incluso almohadones para mascotas. Nada del taller llega a la basura. Todo se transforma, enfatiza Laura.
Más allá del ahorro económico, el impacto ambiental es determinante. Se estima que, en promedio, una mujer utiliza entre 10,000 y 14,000 toallas higiénicas a lo largo de su vida fértil, considerando un uso de aproximadamente 240 a 360 productos al año durante unos 40 años. Estos productos no son biodegradables y permanecen durante muchos años en los vertederos.
“Las primeras toallas desechables que aparecieron aún existen en algún botadero. Entonces, el impacto es bastante grande y esa basura nos contamina hasta nuestra quinta generación”, reflexiona Laura. Por eso, confía y se esfuerza en cambiar el entorno y contagiar a los demás de estos nuevos hábitos de consumo.

Según el portal Bloom Colombia, las toallas desechables son uno de los productos de higiene femenina más comunes y, lamentablemente, también uno de los más contaminantes. Están hechas de materiales no biodegradables, como plástico y celulosa, lo que significa que pueden tardar cientos de años en descomponerse en vertederos. Además, su producción implica la tala de árboles y el uso de recursos naturales, contribuyendo así a la deforestación y al agotamiento de los recursos.
El aspecto económico es otro punto clave. Aunque el precio inicial puede parecer elevado, los números demuestran lo contrario. Un kit completo de toallas reutilizables, que cuesta entre 400 y 500 bolivianos, permite cubrir el ciclo menstrual durante tres años o más, mientras que las toallas sueltas se ofrecen desde 19 bolivianos. Los calzones menstruales van de 55 a 80 bolivianos, según la absorción. Y así, en menos de ocho meses se recupera la inversión del kit ecológico completo.

Este emprendimiento busca resignificar lo femenino. En las ferias donde participa, Laura exhibe monederos en forma de senos, pequeños úteros y vulvas confeccionadas a mano. “Me encanta escandalizar un poco, para visibilizar lo que siempre nos dio vergüenza. Se trata de normalizar el cuerpo femenino”, dice con humor.
La salud también es un argumento poderoso, pues los químicos y fragancias presentes en algunas toallas desechables pueden irritar la piel sensible de la zona íntima, produciendo comezón, ardor, sarpullido y reacciones alérgicas, señala Bloom Colombia. Y, un estudio realizado en 2024 por Rezero en colaboración con el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), en España, reveló la presencia de sustancias que podrían comprometer la salud humana en productos menstruales desechables.
Además de jóvenes preocupadas por el medio ambiente, Inda atrae a madres que buscan preparar a sus hijas antes de su primera menstruación. “Esas mamás me escriben para que sus niñas ya tengan listas sus toallitas de tela y no entren al mundo de los desechables”, cuenta Laura, emocionada.

Lo que comenzó como una solución casera en medio de una crisis se transformó en un proyecto que inspira a cada vez más mujeres a cambiar sus hábitos de consumo.
Ella sueña con que Inda crezca más allá de Cochabamba y La Paz —donde actualmente tiene tiendas físicas—, y que sus productos puedan llegar a cada rincón del país e incluso cruzar fronteras. “Quiero empezar a cambiar el chip a la gente y que confíe en que hay productos bolivianos que son buenos, y quiero seguir inspirando a las personas a que sigan creando productos de calidad”, expresa.
Hoy, a seis años de su nacimiento, Inda Toallas Ecológicas no solo es un emprendimiento, sino un movimiento que conjuga conciencia ambiental, economía doméstica, salud y dignidad femenina.








Inda Toallas Ecológicas está presente en Cochabamba y La Paz con tiendas físicas, sin embargo, también realizan envíos a todo el país a través del contacto 76544261.







