En medio de incendios, crisis ambiental y abandono estatal, una campaña ciudadana moviliza a Bolivia por las tortugas de río y la defensa de la vida.
Mientras gran parte del país enfrenta una de sus peores crisis ambientales, una historia distinta —de esperanza, acción colectiva y compromiso real— acaba de marcar un hito. La campaña Unidos por las Petitas, liderada por los guardaparques de la Estación Biológica del Beni y respaldada por el colectivo ciudadano Alas Chiquitanas, logró recaudar más de 20.000 bolivianos, superando todas las expectativas para proteger a más de 800 tortugas de río y reforzar la conservación en una de las áreas protegidas más amenazadas del país.
La cifra no es solo un récord simbólico. En un contexto económico adverso y de abandono institucional, representa un respiro vital para quienes, con muy pocos recursos, sostienen la defensa del territorio y de la vida: los guardaparques.

Historias que inspiran
Entre las historias que marcaron esta campaña está la de Valentina Ramos, una niña de tan solo ocho años que conmovió al equipo organizador al juntar todos sus ahorros para apadrinar a dos tortugas. Su gesto, cargado de ternura y conciencia, encarna el verdadero espíritu de esta cruzada: educar, inspirar y movilizar amor por la vida desde la infancia.
Como ella, más de un centenar de padrinos y madrinas —dentro y fuera del país— se sumaron con donaciones, difusión y mensajes de aliento. Detrás de cada aporte hay una historia que demuestra que cuando la ciudadanía se organiza, la esperanza se activa.
Un paso adelante, con los pies en la tierra
Con los fondos recaudados se cubrirán los costos logísticos y operativos de la liberación de las tortugas en su hábitat natural, tras haber sido rescatadas de la depredación. Sin embargo, quienes lideran esta acción han sido enfáticos: esta campaña no reemplaza el rol del Estado.
Los guardaparques de la Estación Biológica del Beni trabajan los 365 días del año, sin garantías, sin presupuesto y sin condiciones adecuadas. Esta recaudación representa un impulso, pero también un llamado de atención: la protección de la vida silvestre no puede depender de la caridad.



