Un reciente estudio realizado en ocho países amazónicos, incluido Bolivia, respalda la afirmación de que los bosques sanos evitan enfermdades respiratorias, cardiovasculares y aquellas infecciosas transmitidas por el contacto con animales o insectos.
El estudio fue liderado por International Union for Conservation of Nature (IUCN) y publicado en la revista Communications Earth and Environment, del Nature Group.
El mismo reunió datos de 20 años en 1.733 municipios al interior de la Amazonía en países como Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Suriname, Venezuela, y la Guyana Francesa.
Entre 2001 y 2019, casi 30 millones de casos de enfermedades ligadas a contaminación por incendios forestales y contacto cercano con animales e insectos se reportaron en la Amazonía. Las dolencias incluyen chagas, malaria, hantavirus, leishmaniasis visceral y cutánea, además de problemas respiratorios y cardiacos.
“Sabemos desde hace mucho tiempo que la selva tropical alberga plantas y animales medicinales que han curado innumerables enfermedades. Este estudio ofrece nueva evidencia de que los bosques en sí mismos son un bálsamo contra las amenazas relacionadas con los incendios que afectan los pulmones y el corazón de las personas, así como enfermedades como chagas, la malaria y las fiebres maculosas”, dijo Paula Prist, coordinadora senior del programa bosques y pastizales de la IUCN.
El estudio además apunta que los bosques indígenas sólo en la Amazonía brasileña pueden prevenir hasta 15 millones de casos de infecciones respiratorias y cardiovasculares cada año absorviendo contaminantes emitidos por los fuegos forestales.
*Foto de portada: Paula Prist


