Nuestro país es un territorio donde nada es como parece. Para sorpresa de muchos, las elecciones no dieron el veredicto esperado y, de manera histórica, iremos a una segunda vuelta. Este hecho, más allá del ámbito político, representa una oportunidad única para el sector turístico, que podría encontrar en este nuevo escenario un espacio central en la agenda del próximo gobierno.
Hace un poco más de un mes, la Mesa Ejecutiva de Turismo que reúne a instituciones como ABATUR, ASOGUIATUR, Transporte Turístico, Cámara Hotelera de La Paz, SDSN, FEBOGUIT, Cámara Gastronómica, artesanos y universidades presentó una propuesta integral como resultado del Foro Departamental y el trabajo realizado por SDSN ambos como resultado de un proceso colaborativo de análisis profundo sobre los desafíos y oportunidades del sector. El resultado es una propuesta que no solo expone la problemática actual, sino que plantea soluciones claras y viables a corto, mediano y largo plazo.
Nuestra visión es clara, el fortalecimiento del turismo debe construirse mediante un trabajo articulado entre el sector público, privado y académico, siguiendo el ejemplo de países que han hecho de esta actividad el motor principal de su economía. El turismo es capaz de diversificar ingresos, generar empleo, dinamizar economías locales y proyectar la imagen de Bolivia en el mundo, sin necesidad de inversiones multimillonarias, pero sí con voluntad política y compromiso real.

Estas elecciones se desarrollan en un contexto de crisis y urgencia por encontrar soluciones que respondan a las necesidades de la población. En este escenario, el turismo ofrece una alternativa inmediata y con beneficios transversales fomentando el emprendimiento, impulsando la innovación, preservando el patrimonio cultural y natural, y puede convertirse en un sector atractivo para el electorado joven, que hoy se siente distante de las propuestas políticas y atrapado en la incertidumbre.
Si bien los planes de gobierno mencionan al turismo, lo hacen sin la profundidad de análisis que el sector requiere. Sin embargo, el simple hecho de que después de tantos años se lo incluya en la agenda política es un avance que no podemos desaprovechar.
Estamos a las puertas de un nuevo ciclo político. Como Mesa Ejecutiva de Turismo, seremos observadores y defensores activos para que los compromisos asumidos no queden en el papel, sino que se traduzcan en políticas concretas que fortalezcan al sector. Es hora de que Bolivia diversifique su matriz económica más allá del agro, la minería y el gas. Es hora de invertir en nuestra biodiversidad, en nuestra riqueza cultural y en el talento de nuestra gente.


