Las tensiones entre mineros auríferos cooperativistas y las organizaciones indígenas han alcanzado un punto crítico. Los mineros, que se encuentran movilizados en la ciudad de La Paz desde ayer para demandar la anulación de restricciones a la explotación del oro en áreas protegidas, bloquearon la ciudad y tomaron edificios públicos, desatando preocupación y conflictos. En contraste, la Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas Originarios Campesinos y Áreas Protegidas de Bolivia (Contiocap) y la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP) se alzaron en defensa de sus derechos territoriales y denunciaron los intentos del sector cooperativista de apoderarse de 125 mil hectáreas de tierras fiscales.
En ese contexto, las demandas de los mineros incluyen la obtención de seguridad jurídica para sus actividades mineras, mientras las organizaciones indígenas cuestionan estas acciones, acusándolos de avasallar territorios indígenas y atentar contra áreas protegidas. Las tensiones crecientes han resultado en conflictos y confrontaciones, con el presidente de la CPILAP advirtiendo sobre la posibilidad de movilizaciones en defensa de los territorios indígenas en respuesta a decisiones que podrían afectarles.
Los desacuerdos entre las partes involucradas han generado un clima de inquietud, con incidentes reportados en el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), donde funcionarias denunciaron violencia por parte de los cooperativistas, provocando lesiones y temor por sus vidas. Estos enfrentamientos reflejan una situación crítica entre los intereses de los mineros, quienes amenazan que si el Gobierno no escucha sus demandas, se iniciará con el bloqueo de carreteras desde el miércoles.