Foto de portada: PBFCC.
Representantes de distintas organizaciones de la sociedad civil manifestaron que los compromisos climáticos asumidos por Bolivia no son suficientes para atender el déficit hídrico y la preservación de bosques, entre otras acciones. La reflexión se dio durante la presentación del documento “Análisis de los compromisos climáticos de Bolivia desde la sociedad civil” en oficinas de la Liga de Defensa del medio Ambiente (Lidema) en La Paz el 15 de agosto de 2023.
En abril de 2022, el Estado boliviano presentó la actualización de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC por sus siglas en inglés). En ese documento, Bolivia se comprometió “prioritariamente” a realizar actividades de adaptación al cambio climático, “en un contexto de desarrollo sustentable y erradicación de la extrema pobreza, en las áreas de agua, energía y bosques/ agropecuaria”.
Las NDC son acciones asumidas ante el mundo en tiempos de emergencia para frenar el calentamiento global. “Constituyen un ejercicio para identificar los aportes que puede hacer el país y las prioridades que deben ser atendidas ante los impactos de la crisis climática”, reseña la nota de prensa de este colectivo denominado Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC) que agrupa a más de 30 organizaciones.

Durante la presentación del Análisis, el investigador Marcos Nordgren, representante de la PBFCC, explicó a los periodistas que una de las mayores preocupaciones del grupo que analizó las NDC de Bolivia es el agua. En el documento, los autores destacan el hecho de que el Estado haya reconocido en su NDC de 2022 que existe un “estrés hídrico”, pero cuestionan que no haya referencias a la política de desarrollo nacional.
Solo hablando de La Paz y en lo más próximo, Nordgren dijo que si las lluvias no llegan en los próximos siete meses, “vamos a encontrarnos en una situación crítica”, similar a la que atravesó la sede de Gobierno en 2016 cuando se racionó el suministro por falta de agua.
“Esperamos que las lluvias no tarden en llegar. Sin embargo, lo ocurrido en eventos anteriores de El Niño nos ha enseñado que las lluvias llegan tarde y llegan en menor cantidad. Pero, además, estamos iniciando en un punto de partida muy malo, porque el 2022-2023 la época de lluvia ha traído 40% menos de lluvia en la región del Altiplano” peruano y boliviano, comentó.
Entre junio y la primera semana de agosto de este año, hubo seis mesas de trabajo para analizar las NDC de Bolivia. Los eventos, que fueron presenciales, se realizaron en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Sucre, Tarija y Cobija y aglutinaron a más de 500 representantes de organizaciones de la sociedad civil, dirigentes indígenas, funcionarios municipales, miembros de la academia, universitarios, activistas y colectivos ciudadanos, según los organizadores.
“Entre las reflexiones y preocupaciones recogidas en estos encuentros están las que giran en torno al agua. Hay preocupación porque las metas principales no están muy bien relacionadas con la problemática de déficit hídrico que enfrentaremos en 2030”, explicó la coordinadora departamental La Paz de la Plataforma Boliviano de Acción Frente al Cambio Climático (PBACC), Mónica Curtiñez.
Para Nordgren, la Humanidad está “con un pie al borde del precipicio del caos climático”. Según este investigador el funcionamiento de las sociedades en el mundo será inviable si es que no se reacciona en los pocos años que quedan hasta 2030. “El tiempo que nos han dejado los científicos, la ciencia, para reaccionar a esta gran crisis es lo que resta de esta década; son, apenas, seis años y contando”.
En el cierre, Herbert Irahola, representante de Fundación Jubileo, observó que en Bolivia no se prioriza este tipo de políticas. “En el presupuesto, más allá del tema de atención a desastres y riesgos, el tema de residuos sólidos, agua y saneamiento, no hay más rubros o categorías presupuestarias, por ejemplo, para incentivar la lucha frente al cambio climático”, remarcó.