Texto y fotos de Michalina Kowol
La creencia dice que las almas de los muertos vuelven cada año, sólo por un día. Entonces hay que aprovechar para recibirlas con dulces, t’anta wawas y música. Todos Santos es un día de reencuentro con los que se fueron, de alegría, o al menos debería serlo.
Este año fue diferente para miles de familias bolivianas que perdieron a sus seres queridos durante el brote del Covid-19, en 2020. Muchas víctimas fueron enterradas en fosas comunes. “Eso es algo que no es compatible con la cosmovisión andina. Debes estar en contacto con tus familiares muertos”, dice el antropólogo Milton Eyzaguirre. Por esta razón, Eyzaguirre supone que varias familias optaron por enterrar a sus seres queridos de forma clandestina.
Éstas son algunas imágenes capturadas en cementerios de La Paz y El Alto.




