Entre noviembre y enero de cada año, sobre todo en época de lluvias, aparecerán más casos de Covid-19. Médicos advierten que muchos pacientes prefieren tratarse en casa y no en un hospital, donde perdieron a sus seres queridos. Se cree que información clara sobre la enfermedad y sus efectos secundarios se conocerá entre cinco y ocho años más.
Por Wálter Vásquez para la Red de Medios Digitales Bolivia
Desde el inicio de la pandemia, Santa Cruz ha sido uno de los departamentos más afectados por el Covid-19 en Bolivia, pero la actitud de la población hacia esta enfermedad aún mortal ha cambiado totalmente, según médicos que estuvieron a la vanguardia de la defensa de la población en los primeros años de esta afección que llegó para quedarse.
Los cruceños comenzaron el año con 369 casos positivos, la cifra más alta en Bolivia, seguidos de lejos por los cochabambinos (45 casos confirmados). Y esos 369 infectados en Santa Cruz aumentaron rápidamente a más de 650 a mediados de enero.
“Hay muchos contagiados con covid”, porque “la gente le perdió el miedo” a la enfermedad, aseguró la médico Gabriela Moreno, quien al inicio de la pandemia estuvo a cargo de dos pabellones en el Hospital Municipal Pampa de la Isla. En uno de ellos estaban pacientes que lograban salir de terapia intensiva y en otro enfermos en estado grave que esperaban turno para un respirador o para irse “al otro lado”, pues no había espacio ni ventiladores disponibles.
Hoy, dijo Moreno, “creen que no va a pasar nada porque tienen la vacuna, pero no piensan en las personas que sí la van a pasar muy mal, en las que van a desarrollar neumonía”.
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La médico Gabriela Moreno atiende a un grupo de niños. Ella estuvo al inicio de la pandemia a cargo de dos pabellones en el Hospital Municipal Pampa de la Isla de Santa Cruz.
“Deberíamos tener mucho más Covid por la irresponsabilidad que tenemos en Santa Cruz”, reconoció el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Jaime Bilbao, en declaraciones a Radio Marítima y consideró que el rápido avance del virus, principalmente en la capital del departamento a inicios del año pudo deberse al carácter “amiguero” de los cruceños, en especial de los jóvenes, que incluso sabiendo que tienen síntomas “se van de fiesta”, usan el transporte masivo (buses o aviones) o se reúnen en centros comerciales, cines y otros espacios públicos, todo sin usar barbijo.
Desde el primer caso confirmado en Bolivia el 10 de marzo de 2020, Santa Cruz se convirtió en el epicentro de la pandemia, registrando un alto número de contagios y decesos. Ese año, el virus se propagó rápidamente debido a la falta de inmunidad en la población y la ausencia de vacunas.
“En la primera ola (2020), la gente le tenía tanto miedo a Covid que se escondía y aislaba al que estaba enfermo”, recordó Moreno.
“Los pacientes normalmente negaban que tenían Covid, porque pensaban que era una sentencia de muerte, ese era el problema. Nadie quería admitir que tenía el virus y no querían que se sepa que lo tenían, porque se los aislaba”, relató Jerry Bilbao, exdirector de la Clínica Hamacas.
Este rechazo a estar infectado por el nuevo coronavirus e incluso a la existencia misma de la enfermedad responde también a que diversos grupos alegaban que Covid-19 era una afección inventada y a que en muchos barrios se llegó a expulsar a los supuestos enfermos y al personal médico que los atendía.
Esta negación les quitó a miles de infectados la oportunidad de recibir un tratamiento oportuno y, en muchos casos, hizo que los enfermos llegaran agonizantes hasta las puertas de los hospitales o murieran en camino a un centro médico.
¿Qué pasó? Los contagios se masificaron y luego murieron muchas personas.
“Muchos negaron que tenían la enfermedad y cuando aceptaron que la tenían ya era tarde. Estaban con los pulmones destrozados”, mencionó Jerry Bilbao, quien recuerda que hubo personas que pudieron haberse salvado si hubieran recibido tratamiento efectivo a tiempo.
Santa Cruz registró el año pasado 16.998 contagios, una cifra significativa, aunque menor a los 52.811 reportados en 2020 y a los 184.987 de 2021, según datos del Sedes. Por el departamento pasaron cinco variantes del virus, el cual muta para eludir la inmunidad que va adquiriendo la población. La actual (la ómicron) es más contagiosa, pero menos letal, por la inmunidad adquirida por la población a través de infecciones previas y vacunas, las cuales no evitan los contagios, sí los resultados más agresivos de la enfermedad.
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Marcelo Kramer, secretario de Salud de la Gobernación de Santa Cruz.
Pese a ello, las muertes continúan. Según el último reporte público del Sedes, hubo nueve decesos sólo en la primera quincena de enero. Eran adultos mayores con enfermedades de base que fallecieron “con Covid, no de Covid”, aclaró Marcelo Kramer, secretario de Salud de la Gobernación de Santa Cruz.
Jaime Bilbao advirtió que este mal puede causar la muerte de adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades de base (diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías, obesidad, etc).
“Lo que hay que entender es que puedo morir si tengo un infarto de corazón, pero también puedo morir si mi pulmón está tomado por la enfermedad”, acotó Jerry Bilbao.
“El Covid vino para quedarse, no es que se desapareció. Vamos a tener que aprender a que en ciertas etapas estacionales (entre noviembre y enero) van a aparecer más casos”, indicó Kramer, quien supone que el virus se expande en “en la época de lluvias, muy de la mano con la influenza”.
El Covid-19 se puede contagiar por contacto directo con una persona infectada y por contacto con superficies que se encuentren en el entorno inmediato del contagiado. Las gotículas respiratorias que expele el enfermo contienen el virus y pueden permanecer en el aire durante periodos prolongados.
“Esta enfermedad nos va a visitar cada dos o tres años con una letalidad mayor a la que tenía”, observó Jerry Bilbao.
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Fortalecer el sistema inmunológico para que siga peleando
Romero entiende que luego de los primeros años de la pandemia, muchos pacientes prefieren tratarse en casa y no en un hospital, donde perdieron a seres queridos. Sin embargo, esa decisión debe ser tomada con responsabilidad.
“Si uno tiene los síntomas que son conocidos, hay que usar barbijo para no contagiar a mi entorno y hacerse la prueba (PCR). No subestimemos la enfermedad pensando que es un resfrío común o que no nos va a dar”, dijo Kramer. “Hay que tener siempre los cuidados, estornudar en el triángulo del codo, guardar distancia, lavarse las manos.
Ante el contagio, Jerry Bilbao señaló: “Tenemos que ir al médico, buscar el diagnóstico oportuno, hacer el estadiaje (determinar la extensión del mal) y empezar el tratamiento”.
Moreno indicó que algunas señales de alarma en los contagiados son fiebre constante, fatiga, dolor de pecho, dificultad respiratoria y, por último, la cianosis (labios morados). Martín Callaú agregó que otras manifestaciones son la pérdida de olfato y gusto, el dolor de cabeza y muscular, y las inflamaciones.
No se trata sólo de aliviar los síntomas de la enfermedad, sino de atacarla “para reducir su vida, porque puede dejar secuelas”, recordó Callaú, quien luego de su contagio quedó con pericarditis (inflamación de la membrana que rodea el corazón). “Actualmente tengo una frecuencia cardiaca de 140 o 150 y lo normal es de 80 para abajo. Estoy tranquilo e igual tengo arritmia”, contó.
Moreno explicó que la mayoría de las enfermedades virales, como el covid, la influenza, la gripe, incluso el dengue y la chikungunya, se curan con reposo, agua y buena alimentación. “El sistema inmunológico debe tener la capacidad de contrarrestar este tipo de enfermedad”.
Estos males pueden durar entre cinco y 30 días, dependiendo del tipo de virus y del sistema inmunológico del contagiado, pero “la gente se desespera” por tener “un tratamiento y por sanarse más rápido y acaba haciendo cosas que empeoran su cuadro”.
Para Jerry Bilbao, lo primordial es fortalecer el sistema inmunológico para que pueda contrarrestar el virus, lo que en principio tiene que ver con un estilo de vida saludable y luego con el uso oportuno de vitaminas y fármacos quelantes, lo que al inicio de la pandemia “salvó a muchos de caer en los domos (covidarios) de los hospitales”.
Los profesionales entrevistados coincidieron en que lo que el contagiado no debe hacer es automedicarse, sí debe estar atento a los síntomas y sí debe acudir a un centro médico de primer nivel o a un médico de confianza.
Kramer remarcó que “lo recomendable primero es tener un diagnóstico”.
Las autoridades sanitarias hicieron un llamado a la población para actualizar sus esquemas de vacunación y mantener las medidas de bioseguridad: uso de barbijo, lavado y desinfección de manos, distancia social, etc. En sí, mayor conciencia. “No podemos detallar bien cuántos pacientes realmente se llevó el Covid-19 por la enfermedad en sí o por alguna iatrogenia (daño) causado por el tratamiento, que fue cambiando. Pero en la prueba-error empezamos a encontrar el camino”, dijo Kramer, quien cree que la información clara sobre la enfermedad y sus efectos secundarios se conocerá en un periodo de entre cinco y ocho años más.