Un ave fénix del fitness boliviano: de la pérdida a la gloria

Cuando ejercita en el gimnasio dos cosas no pasan desapercibidas. La primera, los múltiples saludos que recibe: “¡Campeón!”, “¡Hola campeón!”, “¡Me ayudas campeón!”, así se refieren a Marco Deheza los muchos jóvenes que, como él, entrenan en el gimnasio para llegar a competir en un torneo nacional o simplemente ejercitarse para estar en forma. Lo segundo es un tatuaje que Marco lleva en la espalda, una ave de colores negro, rojo y naranja: se trata de la mítica ave fénix, ésa que renacía de sus propias cenizas.

Pero esta historia comienza hace poco más de seis años: un 27 de abril de 2015, cerca de las 06:30 de la mañana. En ese entonces Marco tenía 27 años y no se imaginaba que una hora después, su estilo de vida acabaría. Él se alistaba para cumplir una nueva jornada de trabajo en una empresa telefónica. Ya llevaba cerca de dos años viviendo en la ciudad de Santa Cruz, lugar al que llegó para encontrar mejores opciones laborales, luego de terminar la secundaria en 2006 en El Alto, su ciudad natal.

Faltaba poco para las 07:30 de la mañana de ese 27 de abril. Marco había salido de su casa y manejaba su motocicleta. Se encontraba por la avenida Paraguá, la que une el cuarto con el segundo anillo. Justamente al llegar a este último punto es que un vehículo salió de la calle Pasillo 1. La conductora cruzó la avenida sin percatarse que Marco venía en línea recta. No hubo tiempo para más, el impacto entre el vehículo y la motocicleta era inminente.

Segundos después, Marco reaccionó al atropello. Se preocupó por su motocicleta, en tanto la gente y el tráfico se paralizaron, todos comenzaron a mirar la escena del hecho. La mujer que conducía el vehículo quedó en estado de shock. Marco todavía no se daba cuenta de lo que había ocurrido y sólo buscaba su moto. Intentó pararse y se dio cuenta que no podía. Su pie izquierdo no reaccionaba. No sentía dolor todavía, sólo confusión y desconcierto.

“Sentí el impacto y no creí que era algo grave. Cuando me quise levantar del piso, no pude, se sentía como adormecido. Luego vi que mi pie estaba roto y empecé a pedir auxilio, y la gente se apersonó muy rápido a auxiliarme”, recuerda Marco de ese momento.

Luego, fue llevado a una clínica privada y le dieron el diagnóstico: fractura expuesta de tibia y peroné con rotura de hueso de 10 centímetros. “Prácticamente se rompió la piel, perdí músculo, carne, arterias y ligamentos”, precisa Marco.

Radiografía de la pierna izquierda de Marco luego del accidente.

Al momento de esta entrevista, muestra las fotografías que tiene de ese año. Las imágenes de su pierna son estremecedoras. El accidente era de tal magnitud que cuando entró en cirugía la advertencia médica era clara: si no había posibilidad de reconstruir su pierna, había que amputarla.

Marco era fanático del deporte. Entre sus pasiones estaba jugar futsal, fútbol o wally, deportes que con o sin pierna reconstruida, tendría que dejar de practicar. Recuerda que luego de salir bachiller en 2006 estuvo en la escuela de The Strongest, tenía el deseo de ser futbolista. También cursó la carrera de Ingeniería Comercial y aprendió el oficio de bartender. Tocó varias puertas entre 2007 y 2013 mientras estaba entre La Paz y Sucre, pero no encontraba un trabajo formal (aquel con seguro médico y otras prestaciones de ley), razón por la que estuvo obligado a irse a Santa Cruz, donde sí pudo encontrar un trabajo, informal, pero trabajo al fin. Según  el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), el trabajo informal representa el 85% del empleo en Bolivia.

El accidente que sufrió le obligó a ser sometido a un total de siete cirugías. Luego de dos años de entradas y salidas al quirófano, logró salvar su pierna, pero inmediatamente vino una segunda fase para recuperar la movilidad, es decir, volver a caminar. “A fines de 2017 di el primer paso sin muletas. Estuve dos años con muletas y la bota ortopédica”, detalla.

Su recuperación lo hizo en El Alto junto a su familia (sus padres y una hermana). Todo volvió a fojas cero. El desempleo lo visitó nuevamente, ahora tenía esa preocupación sumado a su estado de salud y ánimo. Una invitación a ejercitarse a fines de 2017 lo llevó al gimnasio y un idilio comenzó. Si bien sus extremidades inferiores no eran las mismas, las superiores sí. Empezó a ejercitarse, encontró una pasión alejado de lo que había estudiado y de lo que había estado haciendo en Santa Cruz.

“El accidente me dio un cambio a mi vida de 180 grados. Me hizo madurar… llegar al gimnasio me mostró que esto es lo que quiero en la vida. Es mi pasión”, comenta Marco.

En 2019 llegó al que hoy considera su segundo hogar: el gimnasio Rocky, que está ubicado en la zona de Ciudad Satélite en El Alto. Desde entonces, no sólo hizo del ejercicio un pasatiempo, sino un estilo de vida. Se convirtió en entrenador y su meta era clara: competir.

En febrero de este año participó en el Campeonato Nacional de Fisicoculturismo y Fitness Miss y Mister Bolivia 2021, organizado por la Federación Boliviana y la Asociación Departamental de esta disciplina. Tres años de entrenamiento y dedicación le permitieron lograr el primer lugar en la categoría Men´s Physique.

“Esta categoría trata de ser el cuerpo perfecto, que tiene que ser en ‘V’: hombros grandes, espalda grande y cintura lo más achicada posible”, explica y recuerda cómo llegó a este momento: “quizá si no hubiera tenido ese accidente no estaría aquí ahora”.

De casi perder una pierna, hoy propios y extraños consideran a Marco un ejemplo de cómo una adversidad no es imposible para cumplir metas u objetivos. “Me dije en varios momentos después del accidente que renacería como el ave fénix”, y fue así. Lo corroboran sus amigos más cercanos en el gimnasio: “Quisiera ser como él”, indica Juan José Laura, un amigo que entrena junto con él.  “Se enfoca en su meta siempre. Acá lo apoyamos y seguimos en todo”, comenta Wara, otra de sus colegas de entrenamiento. 

Ya completamente recuperado y con 33 años, hoy Marco se prepara para competir en la competencia Bolivia Cup Bodybuilding y Fitness, a desarrollarse el 14 de agosto próximo en la ciudad de La Paz. Su próxima meta es representar a Bolivia en un Sudamericano de Fitness y dice estar seguro que lo hará pronto.

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