Radiografía de los psicópatas: la conducta y personalidad detrás de las manos sangrientas

El pasado mes de septiembre, en menos de una semana dos crímenes conmovieron al país por sus macabras características. Se trató del asesinato y posterior descuartizamiento de dos víctimas en La Paz. Ambos hechos fueron perpetrados por jóvenes, y aunque no se conoce el diagnóstico psicológico oficial de los agresores, algunos detalles de lo ocurrido dan indicios de trastornos de personalidad antisocial. Pero, ¿qué significa ello?, ¿quién podría ser un asesino en potencia y quién no?, ¿uno nace así o es algo accidental?

El pasado 1ero de septiembre, en la zona Bella Vista de El Alto, la Policía dio a conocer que encontró el cuerpo descuartizado de un hombre, quien luego fue identificado como Anakin Pedro Tancara Suárez, un estudiante de Derecho de la Universidad Pública de El Alto. La investigación concluyó que los responsables del crimen fueron la exnovia de la víctima, Luz Maya Rubí P.H., de 20 años, y su actual pareja, Álvaro Roberto S.P., de 23. Ambos fueron autores del asesinato y posterior desmembramiento de Tancara quien tenía 24 años cuando le arrancaron la vida.

En menos de una semana, otro crimen salió a la luz, el cuerpo de Mayerly C. Ch., de 18 años, fue  encontrado sin vida, también desmembrado y abandonado entre los árboles de la zona Alto Inca Llojeta. El autor fue su exnovio Matusalén Mancilla de 22 años, un exconvicto por la violación y asesinato de un niño de cuatro años en 2015. 

Al respecto, la criminalista Maribel Medina explica que es el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), el ente encargado de realizar las investigaciones correspondientes de este tipo de casos y que es mediante la investigación de la escena del crimen que se puede conocer algunas características, como por ejemplo, si el mismo fue perpetrado con premeditación o no.  

“Se analizan los elementos físicos, documentales, testificales y periciales, tenemos que tener un conocimiento para saber cuáles son los antecedentes del caso, entonces en la escena tenemos que verificar como criminalistas, ver si existe desorden en los objetos o se encuentran objetos rotos, manipulados, si hay un desorden que no es habitual, todo esto lleva a ciertos indicios y de ese modo poder llegar a una verdad científica, así se podrá saber si los asesinatos fueron premeditados o no”, sostiene la experta.

Medina explica, refiriéndose a los dos hechos de La Paz, que si bien dichos asesinatos están en investigación, los antecedentes que se encontraron como la presencia de bebidas alcohólicas, armas punzantes y que uno de los agresores ya haya tenido antecedentes delictivos, indica que “no son hechos casuales y se presume que si hubo premeditación en ambos crímenes”.

Dadas estas características, corresponde analizar si estos jóvenes agresores tienen algún trastorno psiquiátrico que los haya llevado a cometer crímenes de semejante magnitud.

“Desde el punto de vista psiquiátrico, hay que diferenciar a un homicida de un asesino”, explica el médico psiquiatra, especialista en adicciones,  Bernardo Flores – Urey, y afirma que en el caso de los homicidios con dolo, no se puede asegurar que la persona posee si o si un trastorno de la conducta, “pero vale la pena explorar el tipo de personalidad y la relación que el agresor tiene con los límites”.

El especialista sostiene que es a través de un análisis multiaxial que se pueden analizar  las motivaciones de la agresión o del acto homicida. “No se debe suponer nada ni encasillar a todo homicida con la etiqueta de paciente psiquiátrico”, advierte el doctor.

“En psiquiatría nosotros nos guiamos por diferentes manuales, el DSM IV y el DSM V, que son manuales diagnósticos que nos permiten en base a diferentes criterios unificados diagnosticar algún tipo de enfermedad o de personalidad”, agrega Flores-Urey.

El DSM es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) y contiene descripciones, síntomas y otros criterios para diagnosticar trastornos mentales. El DSM IV hace un análisis a los criterios para diagnosticar la personalidad antisocial y apunta a que es el fracaso para adaptarse a las normas sociales.  Algunas de los rasgos pueden ser la deshonestidad y mentiras, muchas veces para lograr un beneficio personal; la impulsividad e incapacidad para planificar el futuro, la irritabilidad y agresividad, la despreocupación e imprudencia por la seguridad de propios y terceros, la irresponsabilidad persistente hacia todos los aspectos de la vida y la falta de remordimientos.

El manual DSM V, en relación a los trastornos de la conducta, también indica que la agresión a personas y animales, la destrucción de la propiedad, el engaño o robo y el incumplimiento grave de las normas, son algunos de los comportamientos que tendría ese tipo de personas.

Pero, existe la duda si este tipo de trastornos vienen de repente o forman parte de un ciclo en el desarrollo del ser humano.

La psiquiatría infantojuvenil es la encargada de detectar en niños algún nivel de comportamiento anormal. “Hay lo que se llama el trastorno negacionista desafiante, donde obviamente el niño o la niña son desde muy chiquitos desafiantes hacia los padres o hacia cualquier figura de autoridad. Hay también lo que se conoce como el trastorno explosivo intermitente, donde los niños no pueden contenerse y cualquier estímulo los hace explotar hacia la agresividad”, explica Flores- Urey, quien sostiene que también se pueden ver precozmente estos rasgos de personalidad antisocial pues se van formando poco a poco. 

Cuando se trata de una persona menor de 18 años con rasgos de inadaptación social podríamos sospechar que podríamos estar ante una personalidad disocial y “ya podemos advertir sobre una posible consecuencia o un posible problema en la edad adulta”, refiere el experto quien recomienda anticiparse siempre al abordaje de las manifestaciones problemáticas.

Según explica, la personalidad es algo que todos tenemos y que se termina de cimentar entre los 18 y 20 años. Una vez que pasa esa edad, en teoría tenemos una madurez mental, la personalidad o los rasgos de personalidad que tengamos no se modifican de manera drástica, es por eso que “es importante que cuando la persona está en etapa de formación, hacer el respectivo abordaje que podría modificar o impedir que estas personas se vuelvan personas con trastornos de la personalidad antisocial y puedan en un futuro convertirse en agresores o asesinos”, afirma el experto.

Para concluir, sostiene que son los trastornos de la personalidad antisocial el gran grupo donde se sitúan los comúnmente llamados psicópatas, pero también existen las patologías duales donde hay un problema psiquiátrico de base y que más el agravante como ser el consumo de sustancias, que “es algo que hoy en día se ve mucho, amplifica el problema psiquiátrico, lo podría llevar a un homicidio”, sostiene.

El alcohol, los alucinógenos, disminuyen el estado de conciencia que evita que uno discierne entre lo que está haciendo bien y lo que está haciendo mal. Si a eso tu le sumas la alteración de la conducta, entonces tienes una bomba.”

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