¡QUÉ LINDA QUE ES LA PAZ!

 

La ciudad de La Paz que de paz no tiene mucho, bajo mi opinión, es una de las ciudades más peculiares que hay en este redondo con vida que gira alrededor del sol, es de las capitales que se te quedan en la retina debido a su movimiento, topografía, idiosincrasia y esa energía mística que te enamora o te expulsa, ese sincretismo de lo colonial con lo indígena, lo moderno con lo autóctono, esas casas desafiando la gravedad, ese constante correteo en el centro, esa mixtura de gente habitante, esa energía luchadora, la historia que lleva sobre sus espaldas, rodeada de nevados, hacen de esta ciudad sea particular ante el ojo de sus visitantes, La Paz enamora o te repele, La Paz decidió y aún decide el futuro político de este país.

Pero La Paz no solamente tiene estas peculiaridades sociales y culturales, también es el departamento con mayor variedad de pisos ecológicos, tenemos al Gran Madidi, al Illimani, al Lago Titikaka, los Yungas, Amazonia, etc. Y esto se refleja al haber sido declarada en el Natural List como la ciudad mas biodiversa, encabeza la lista en avistamiento de aves en Bolivia en el Global Big Day (mundial de avistamiento de aves), pero a la vez en el radio urbano notamos como se van perdiendo las pocas áreas protegidas que aun quedan y los pocos recursos que se destinan para protegerlas y generar mayor cultura ambiental y este es un hecho a nivel nacional; los recursos que se destinan son escasos a comparación de lo que la Madre Tierra nos brinda.

Créditos: Lucia Muñoz

A la fecha, en la ciudad de La Paz se encuentran registradas 22 áreas protegidas declaradas mediante Ordenanza municipal 147/200 y elevadas a rango de Ley mediante la Ley Municipal 259/2015, la extensión en papeles de las áreas protegidas es de 21,488 Hectáreas pero en la realidad esta extensión ha sido disminuida en un 45% debido a varios factores, siendo entre los más resaltantes el crecimiento urbano, avasallamiento y problemas de jurisdicción con los municipios de Palca, Mecapaca, Achocalla y El Alto.

De acuerdo a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud OMS, ha asegurado que se necesita, al menos, un árbol por cada tres habitantes para respirar un mejor aire en las ciudades y un mínimo de entre 10 y 15 metros cuadrados de zona verde por habitante; de lejos nuestra ciudad no cumple esta recomendación y es una meta a la cual debemos aspirar para una mejor calidad de vida. En la ciudad aún existen sectores que son pulmones como los bosques de la integración ubicados en la zona Vino Tinto y Achachicala de esta ciudad, el bosque ubicado en Villa Salome hacia el norte, el sector norte de Achumani donde recientemente se avisto una Taruca o venado andino, estas áreas mencionadas a la fecha aún no han sido declaradas áreas protegidas y es un deber del ejecutivo del Gobierno Municipal para lograr su declaratoria que es  clamada sobre todo por las agrupaciones activistas medio ambientales agrupadas a través de la Coordinadora en Defensa de la Madre Tierra CODMA. Si bien los espacios verdes son reducidos en nuestra ciudad pero debe generarse como cultura ciudadana la plantación y cuidado de árboles y plantas nativas que permitan contrastar ese paisaje rodeado de ladrillo y cumplir con la función ambiental.

Los tiempos van cambiando y cambiaran más aun con las crisis climáticas que se avizoran por el calentamiento del globo terráqueo y esta debe ser la premisa para diseñar el futuro que queremos los paceños que pasa por un despertar de conciencia hacia nuestra madre tierra, por la conservación de nuestras fuentes de agua (cumbre, jampaturi, Illimani,etc.) por la conservación de los nevados que con sus aguas se riegan las hortalizas, legumbres y frutales que consumimos, pasa por una arborización total de la ciudad pero por sobre todo con el cambio de los paradigmas que genere nuevas generaciones conscientes y cuidadoras del medio ambiente y de la Madre Tierra.

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