Popostera en el Montículo: cuidado ambiental y comunitario

popostera

Un perro de tamaño mediano, que pesa alrededor de 8 kilos, evacúa aproximadamente 300 gramos de excremento cada día, es decir que al año se tiene un total de 109 kilos. Tomando en cuenta que en La Paz hay más de 140 mil canes, según datos del Gobierno  Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP), se tendría más de  15 toneladas de heces (15,260,000 kilos) al año.

Muchos de estos excrementos no son levantados por sus dueños y se descomponen en el suelo. “El sol y la humedad hacen efecto hasta llegar a solidificar esas heces. En unos días se convertirán en polvo que puede esparcirse por cualquier lugar gracias al viento y la lluvia, y así contaminar el agua, aire, alimentos y todo lo que encuentren a su paso”, se lee en una publicación de una empresa colombiana Más Compost Menos Basura.

Ante esta problemática, la activista medioambiental Gabriela Sainz decidió tener un «popostero», es decir una composta para heces de perros y gatos que armó en el jardín de su edificio ubicado en el Montículo, en Sopocachi (La Paz). Actualmente, unos cuantos vecinos se sumaron a esta iniciativa que ella lo hace de manera voluntaria.

Esta iniciativa es monitoreada y coordinada por Pablo Mansilla, director de la empresa Ecofractal que tiene como una de sus líneas más importantes las composteras con microorganismos. “Mediante esta técnica se logra romper cadenas moleculares, lo que hace que se eleve la temperatura. Esto inhabilita toda la contaminación”.

De esta manera se eliminan los parásitos como la toxocara canis o la ancylostoma, y como resultado el desecho orgánico se transforma en biofertilizante. Este proceso de descomposición dura aproximadamente tres semananas.

Al finalizar esta fase enviarán una prueba a un análisis en un laboratorio. Con los resultados que indiquen que se encuentran bajo norma, prevén implementar la popostera en un lugar público. Así esperan contagiar el espíruto ambiental y comunal en la zona, y posteriormente utilizar el compost para mejorar los suelos.

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