Obras y alimento para los perros de la calle

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Refacción de un parque para perros en la plaza Bolivia. (Foto: Human Help)

“¿Me puedes dar 5 minutos?”. Así se presenta una señorita con polera naranja, una bananera (billetera) que rodea su cintura y una gorra negra que combina con su pantalón. En sus manos lleva un folder, en cuyas hojas están impresas varias fotografías. No puedo ver su rostro por el barbijo, pero su tono de voz y algunas expresiones faciales hacen evidente la sonrisa que lleva para contarme un asunto que la lleva varias horas del día caminando una y otra vez el característico Prado de la ciudad de La Paz.

En sus fotografías se observan muchos jóvenes vestidos casi igual que ella. Algunos con camisetas naranjas, otros con camisetas celestes. Todos con sus bananeras y gorras y realizando una labor en común: “nosotros ayudamos a las personas de la calle, a los perritos y a los niños”, me cuenta mientras ya pasaba alrededor de tres minutos desde que me abordó.

Su nombre es Ledy, no me dice su apellido, pero no para de hablarme sobre la labor que realizan. Al final y luego de ver las fotografías me dice que para recaudar fondos, ella y sus compañeros venden llaveros. El dinero que reciben por esos llaveros, cuyo costo es de 10 o 20 bolivianos, les sirve a ellos para hacer una labor social a la semana.

Como cualquier transeúnte incrédulo, le pido que me dé más datos sobre su labor y me comenta que la labor que ella realiza lo hace a nombre de una institución llamada Human Help. Se trata de una asociación de jóvenes voluntarios que salen a las calles de la ciudad de La Paz a vender estos llaveros y están encabezados por Maykol Tovar, un joven venezolano de 28 años de edad que llegó a Bolivia en marzo de 2019.

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Refacción de un parque para perros en la plaza Bolivia. (Foto: Human Help)

Parece increíble que la ayuda de estos jóvenes se destine a la caridad, pero lo es. Ellos mismos se topan día a día con personas que consideran una “mentira”, una “falsedad” o un “engaño” que su labor sea para ayudar a animales, niños de la calle o adultos mayores. “No pedimos dinero, sino vendemos llaveritos, Hay quienes desconfían de esto, que es una estafa, pero hay quienes nos apoyan”, comenta otra voluntaria de Human Help, Fátima Mamani.

Por lo general, estos jóvenes salen de manera individual o en dúos o tríos a vender estos llaveros, Siempre están vestidos con poleras naranjas o celestes y llevan este folder que demuestran la ayuda que realizan. ¿Qué hacen? Es la pregunta que le lanzo a otra voluntaria.

“Ayudar a la gente necesitada”, atina a responder Paulina Titirico, otra voluntaria cuyo carisma desborda cuando encara a un transeúnte para contarle lo que hace día a día. Entre las labores que han realizado en las últimas semanas está la entrega de alimentos a las personas en situación de calle que piden limosna. También compran juguetes para entregarlos a los niños que trabajan en el Prado o en inmediaciones.

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Cada semana los voluntarios hacen una obra social. En esta ocasión alimentan a los perros de la calle. (Foto: Human Help)

Su labor también involucra la caridad para con los animales. Por ejemplo, recientemente, pintaron un espacio para animales que se encuentra en la plaza Bolivia, ubicada en la avenida Arce. Además de darle color al lugar, instalaron bebederos y dispensadores de alimentos para los caninos. Así también, rescatan animales y los ponen en adopción a través de su página en Facebook.

“Yo me sentía muy inseguro al principio, pero ya llevo dos semanas en esto y me gusta ayudar”, comenta Fabricio Tellería, otro voluntario, que hace esta labor todos los días por las mañanas. Su principal motivación se da cuando plasman su esfuerzo de recolección de dinero en obras sociales.

¿Quién está detrás de Human Help?

Es así que luego de hablar con estos jóvenes conocí a Maykol Tovar, un joven venezolano de 28 años nacido en Aragua. Él dirige Human Help junto con su pareja Katherin Mendoza, de Maracaibo, Venezuela. Ambos está en un pequeño ambiente en una casona de El Prado, donde hay un par de escritorios, asientos que se pueden contar con los dedos de una mano, mochilas y algo de ropa entre el piso y la pared, además de algunos letreros de Human Help.

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Maykol (medio), Katherin (segunda desde la derecha) y los voluntarios de Human Help. (Foto: Rodolfo Huallpa)

“Cuando llegué acá a Bolivia vine con la visión de querer ayudar. Antes de eso tuve que regularizar mis papeles para trabajar en Bolivia, lo hice y en el tiempo en que estuve conocí a varios jóvenes con quienes compartí mis ideas y experiencias y conformamos esta Asociación”, comenta Maykol, abogado de la Universidad venezolana Rómulo Gallegos que a su arribo al país, el 21 de marzo de 2019, tuvo que trabajar como vendedor de chocolates, repostero y vigilante de seguridad para conseguir fondos, inicialmente para su regularización migratoria.

Pero no sólo él, sino también su pareja, Katherin, encabeza esta iniciativa. Ella dice ser el brazo derecho de Maykol. Su romance tiene como origen Bolivia. Ella llegó al país en marzo de este año, con la promesa de un trabajo que le habían ofrecido desde Perú, pero que al final no se concretó por la crisis de la Covid-19 y no tuvo otro remedio que quedarse.

Hay un dicho que dice nada sucede por casualidad. La estadía de Katherin en La Paz le permitió conocer a Maykol en un hostal en el que ambos residían. Comenzó su romance y hoy llevan casi nueve meses de relación. Ella se dedica a impulsar el trabajo de Maykol y de Human Help. “La parte femenina es más del corazón, somos más flexibles. Soy la parte más débil y sensible sobre todo. Como pareja lo apoyo y le pido que luche y luche, porque se necesita ese apoyo (…). Hay gente que cree que tenemos dinero, que por ser Human Help tenemos que ayudar a todos, y dar viviendas u otras cosas que piden algunas personas. Nosotros vivimos no en una situación perfecta, pero al menos tenemos un plato de comida y un techo para cumplir este sueño. Ayudamos con lo poco que tenemos”, narra Katherine, que es de las personas que te describe con ejemplos los episodios que le ha tocado vivir.

Maykol quiere quedarse en Bolivia, al menos los tres años que le permitió el gobierno luego de los trámites que le permiten trabajar en el país. Katherin, por su lado, también quiere permanecer en el país, pero ella es más soñadora. Ella quiere que Human Help logre este año la entrega de 2.000 juguetes a los niños de la calle, instalar un comedor comunitario, un albergue para animales y dar talleres para madres solteras.

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Katherin y Maykol. (Foto: Rodolfo Huallpa)

Los voluntarios que los acompañan persiguen el mismo sueño. Cuando se los ve recolectando dinero o vendiendo sus pequeños productos, sacan una sonrisa a los transeúntes, porque no son las típicas personas que se acercan a pedirte ayuda, si no que tratan de entablar una conversación amena, amistosa, pero sobre todo sincera.

Si deseas colaborar con el trabajo de Human Help, los puedes contactar por teléfono +591 69727573 o su página en Facebook: Human Help (https://www.facebook.com/HumanHelp-111151970665050).

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