Motoqueros prestan dinero ilegalmente con 20% de interés al día en Cochabamba

prestamos gota a gota

Por Guardiana

Imagen de portada extraída de Urgente.bo

Emprender un negocio para mantener a un hogar es muy común en Cochabamba, sobre todo entre la gente que no cuenta con un salario fijo. Sin embargo, el dinero para impulsarlo no suele estar al alcance de cualquier persona. A diario, los bancos reciben solicitudes de préstamo, pero no todas son aprobadas porque no cumplen con los requisitos necesarios para contraer un préstamo. Este problema fue descrito por personas entrevistadas que terminaron optando por préstamos rápidos y sin requisitos, pero ilegales.

La llegada de prestamistas colombianos a Bolivia está identificada desde el año 2010 en al menos cinco departamentos del país: La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Pando y Tarija. Hoy son más conocidos como los “Gota a Gota” y sobre este tipo de préstamos y grupos también se escucha hablar en otros países. En el caso de Cochabamba, existen al menos cuatro grupos de colombianos y bolivianos que se dedican a prestar dinero con intereses de hasta el 20 por ciento por día.

Las principales víctimas de estos usureros son personas dueñas de negocios pequeños como venta de comidas, tiendas de barrios, etc. La procedencia del dinero y el trabajo de los prestamistas, al menos en uno de los grupos que se pudo verificar en esta investigación, están camuflados mediante negocios como la de venta de motocicletas. El personal de cobranza se identifica por manejar motos, normalmente modelo bóxer. Además, suelen usar cascos y camisas de manga larga, además de mochilas.

¿Desde cuándo los préstamos «gota a gota»?

Los préstamos “Gota a Gota” surgieron en los años 90 en Colombia, de la mano de diferentes carteles y organizaciones delictuosas que buscaban la manera de lavar dinero de actividades ilícitas como el narcotráfico. En ese país, esta actividad tampoco es legal.

En 2020, Connectas publicó que pese a que el método de préstamos y cobranza llamado «Gota a Gota» llegó a Bolivia en el año 2010, la presencia de prestamistas en el caso de La Paz es relativamente nueva, y que la primera denuncia se recibió en abril del 2018 cuando un colombiano asaltó a una mujer que se transportaba en un taxi y los policías lograron ubicar a esta persona en la Calle González, en Alto Sopocachi. En el operativo se dieron cuenta de que era prestamista «Gota a Gota» y que la mujer, en realidad, estaba atrasada en el pago de las cuotas o intereses. Esta persona denunció ante los medios de comunicación y empezaron los operativos para desmantelar estas bandas. El 11 de abril del 2018, un grupo especial de la FELCC, el Ministerio Público y el Tribunal de Justicia realizó el allanamiento en el que se capturó a Miguel Ángel Duque y diez colombianos más dedicados al préstamo ilegal. Entonces, las autoridades decomisaron cuatro motos, armas cortopunzantes con las que los detenidos amenazaban a las víctimas, así como dinero y tarjetas con información de las rutas y los deudores.

¿Oportunidades de trabajo para los bolivianos?

Carla (nombre ficticio porque la fuente pidió guardar su nombre en reserva) es una ciudadana boliviana que trabajó alrededor de cuatro años como cobradora de los prestamistas “Gota a Gota” en la ciudad de Cochabamba: “Yo estaba estudiando en Cochabamba y conocí a un chico que trabaja igual prestando dinero y por él fue que empecé a trabajar”.

Esto se convirtió en una oportunidad de trabajo para ella, puesto que generaba ingresos de hasta más de 900 bolivianos a la semana por ir a cobrar en una ruta asignada y entregarle al finalizar la tarde al supervisor todo el dinero recaudado de las múltiples víctimas. Sin embargo, lo que parecía una oportunidad de trabajo, se convirtió en un calvario para ella por el maltrato verbal constante del que era objeto por parte del “jefe”.

Se presentan casos en los que la persona que se prestó dinero no puede pagar cada día el interés del 20 por ciento.  “A veces –contó Carla– dan pena porque otras personas no tienen para pagar y el dueño sí o sí tiene que ir y los trata mal y uno está ahí viendo y aparte de escuchar el insulto que les dicen a ellos, a una también la insultan”.

Los denominados cobradores también tienen la instrucción de identificar a personas con negocios pequeños, que generen dinero diario para poder realizar un posible préstamo y que puedan pagar diariamente. Para cumplir esta tarea utilizan “tarjetas de presentación” con denominativos como: “Préstamos Copacabana” e incluyen un número de referencia, pero no cuentan con ninguna dirección de una oficina física.

Desafortunadamente para Carla las cosas se salieron de control. Tuvo prácticamente que huir de la ciudad para proteger su vida, puesto que un mal manejo de dinero la puso entre la espada y la pared o aparecía el dinero o ella tenía que hacerse responsable, pero con su vida.

Casos como el de Carla no son excepcionales en ese negocio ilícito en Cochabamba. Bolivianos que por alguna razón llegaron a colaborar con estos grupos criminales y que después terminaron mal, son parte de las consecuencias al entrar a lo que en principio parece una gran oportunidad para generar ingresos, pero termina convirtiéndose en una pesadilla.

Ahogados por el gota a gota

En Bolivia la tasa de pobreza se redujo de un 39% a 36,3% durante el periodo de 2021 a 2022, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE); sin embargo, la pandemia cerró las puertas de muchos negocios de todo tamaño.

Adriana (quien también pidió no revelar su identidad por temor a represalias) reabrió un pequeño restaurante en la zona sur de Cochabamba que estuvo cerrado más de un año por la pandemia. Pero necesitaba dinero y no podía acceder a un crédito bancario. Al final, decidió aceptar un préstamo que ya le habían ofrecido colombianos.

Adriana recibió el primer préstamo de 1.000 bolivianos, con un interés diario del 20 por ciento. Sin embargo, ante la necesidad de poder ampliar su negocio, solicitó un nuevo préstamo de 5.000 bolivianos, pero ya no pudo cubrir las cuotas diarias y fue ahí que comenzó a tener problemas con los cobradores.

“Ahí ya me costó –contó Carla– porque me hice prestar 5.000 bolivianos. El tema de pagar ya era más elevado, al día tenía que pagar 250 bolivianos y como las ventas también estaban bajas en estas épocas, me ha costado pagar, casi una semana no he pagado y ya de ahí han empezado los problemas. Son bruscos al momento de cobrar”.

El equipo de investigación tuvo acceso a un papel (ver foto) en el que están registrados quienes se prestaron dinero. En la primera columna del cuadro están los nombres, en la segunda el monto que se prestaron, en la tercera el plazo que les dieron para devolver fijado en días, luego el porcentaje de interés. En la siguiente columna está el control de cuotas diarias pagadas.

Lista de deudores que manejan los prestamistas.
El «pasanaco» en las provincias

El «Gota a Gota» es también conocido en los pueblos con el nombre de «Pasanaco» o «Paga Diarios».

Al igual que Carla, el colombiano Óscar también trabajó como cobrador de ruta de estos grupos. Contó que primero identifican y estudian la zona antes de comenzar con los préstamos. “Nosotros llegamos a esas zonas, nos ubicamos, visitamos, hacemos presencia, vivimos ahí. Primero los tarjeteamos, hacemos un recorrido, ofrecemos el servicio de préstamo y ya las mismas personas son las que nos llaman; es ahí donde nosotros las visitamos y les ofrecemos inicialmente con qué cantidad de dinero podemos arrancar a trabajar”.

Sin embargo, debido a la rentabilidad y necesidad que tienen los pobladores de diferentes municipios es que se contrata a más personal para abrir nuevas rutas y acceder a más clientes, pero más adelante estos se convierten en una competencia.

“Ahora mismo ya no manejan solamente los colombianos, sino también personas bolivianas. De pronto manejan intereses más bajos, lo cual genera competencia con el mismo negocio y que aparte contratan incluso a colombianos”, manifestó Oscar.

Se tiene información de que en algunas provincias de Cochabamba, al momento de solicitar un préstamo a estos ciudadanos colombianos, no solo se prestan de una sola persona, generando así una nueva deuda que en diferentes ocasiones son insostenibles. “Ya la misma persona no solo tiene préstamos con uno, sino con varios y así ya es muy difícil para esas personas cancelar esos dineros”, añadió Oscar.

Sin embargo, la primera solución que buscan estas personas adeudadas es huir del municipio o ciudad en la que se encuentran para así evadir el pago de la deuda, sin pensar en las consecuencias que esto podría generar, ya que los prestamistas tienen contactos a nivel nacional.

“En caso de que no pueda pagar –aclaró Óscar– y se cambia de domicilio o se traslada para otro lado, entonces ya para nosotros es una pérdida, pero como nosotros manejamos personas en diferentes pueblos, podemos la mayoría de las veces localizarlos. Les volvemos a contactar”.

Laura es una mamá de 26 años que radica en el municipio de Aiquile. Solicitó un préstamo al banco, pero no logró reunir todos los requisitos y garantías que estas instituciones financieras piden al momento de realizar la acción.

“Fui al banco –contó Laura– con los requisitos que piden, pero no cumplo, no me quieren prestar; además de que no es mucho dinero lo que estaba necesitando. Esto le comenté a mi hermana y ella me habló de unos colombianos que prestaban dinero sin papeles, sin requisitos y también el monto que necesitara”.

Debido a estos inconvenientes con los bancos, Laura solicitó los servicios de préstamos “paga diarios” o “pasanaco”, en primera instancia con un monto de 2.000 bolivianos, el que le ayudó a restaurar su negocio de venta de comida, pero tuvo dificultades al momento de pagar porque el interés atentaba contra su capital.

“A la hora de pagar es que me ha ido costando porque no podía cancelarle, pero lo hacía mi negocio, justo me da para cancelar, solamente que no sabía la cantidad de interés que estaba pagando que es un poquito más elevado que mi capital”, añadió Laura.

De la misma forma, Laura indicó que cada vez que necesita de un préstamo inmediato recurre a estos colombianos “Gota a Gota” y lo seguirá haciendo pese a que esto implica una serie de peligros si no llegase a cumplir con las cuotas diarias.

“La verdad, cuando realmente necesito, le hablo, le digo que por favor si me pueden prestar y ese rato vienen a pesar que digo nunca más lo voy a hacer y les sigo contactando. A veces la necesidad misma es lo que me hace buscarlos, pese que a veces solicité al banco para que me pueda ayudar en el negocio y me dicen que no, que sí o sí debo tener un inmueble a mi nombre”.

El «gota a gota» en otros países

En septiembre de 2019, el medio InSight Crime y el diario El Colombiano informaron sobre la detención de Julián Isaza Puerta, alias Chuky, señalado como presunto cabecilla de la organización delincuencial La Terraza, en Medellín (Colombia), que presuntamente ofrecía créditos «Gota a Gota» en Chile. Esto mostraría que dicha actividad criminal gana terreno en el continente.

Detención de Chuky, cabecilla de una organización delictiva en Colombia.

Según reportes periodísticos, La Terraza estaría implicada en casos de tráfico de drogas y homicidios, y es parte de la organización delincuencial La Oficina de Envigado.

Información más reciente fue difundida por el medio colombiano Vanguardia el pasado 8 de junio de 2022. Por ejemplo, una comerciante en Bucaramanga contó que si se prestaban $100 mil al mes, al 20% de interés, ellos cobraban los $20 mil de intereses diarios. «Es decir –señala Vanguardia –, un cobrador, usualmente en una moto, llega a buscar la cuota día tras día a la misma hora que pactó la persona con el prestamista. Con esa tasa, la persona termina pagando $600 mil en intereses».

Aplicaciones en México

En México también se tiene referencias actuales de esta actividad ilícita. El 1 de julio de 2022, el medio Milenio advirtió que supuestos prestamistas utilizan una aplicación móvil para teléfonos celulares para ofrecer créditos rápidos, sin revisión del historial y con bajas tasas de interés. A cambio se pide compartir datos personales, acceso a contactos y fotografías. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) informó que se trata de una nueva forma de estafa.

«El modus operandi –explica Milenio– es que se deposita el dinero solicitado a través de la cuenta bancaria, y de igual forma el pago del préstamos se debe realizar a través de una referencia de SPEI o bien en tiendas de conveniencia; sin embargo, los solicitantes sufren amenazas contra ellos o sus familias, incluso violencia física».

El préstamo fácil sin garantía, el porcentaje alto por día de intereses, el cobrador que anda en una moto… Todo eso y más son similares en Colombia, México y Bolivia.

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