Las olas de calor, sus impactos y relevancia

Julio es el mes que ha registrado los días más calurosos en la historia de Europa con temperaturas por encima de los 30°C durante varios días consecutivos. Países como Reino Unido, que registraron 40,3°C, están lidiando con varios incendios. En tanto, los daños causados por el calor y la insolación de las personas han dejado como saldo, cifras de muertes nunca antes vistas.

Esta ola de calor llama la atención por presentarse con las temperaturas más altas registradas en el último siglo y en este reportaje te explicamos un poco sobre las causas del calor que arrasa el continente europeo y las consecuencias que puede tener a futuro a nivel global.

¿Por qué surgen las olas de calor?

Se denomina ola de calor a la subida de las temperaturas a medida que las ondulaciones atmosféricas (que llevan corrientes de aire fría o caliente) se vuelven más amplias y estacionarias e invaden regiones fuera de la latitud habitual, de forma que llega una masa de aire tropical continental seca, cálida y con polvo en suspensión que se extiende desde otro continente, en este caso, del norte de África. 

Una ola de calor se caracteriza porque la temperatura en un lugar y época del año concreto sea superior a la habitual, hasta a veces rompiendo récords. Además de esto, la temperatura debe tener una duración superior a uno o dos días y debe extenderse a lo largo de todo un territorio, como este último mes que afectó a Europa occidental.

Las condiciones pueden variar de un país a otro, sin embargo, las olas de calor se basan en los mismos tres conceptos: temperaturas superiores a las habituales, una duración que se extiende por días consecutivos y una gran extensión territorial.

Fuente: Ciencia NASA

¿Qué consecuencias traen las olas de calor?

Las olas de calor no son nada nuevo realmente, de hecho, es normal la aparición de estas en distintos lugares del globo, sin embargo, los últimos años las temperaturas han aumentado en todo el mundo y las olas de calor parecen ser más frecuentes, lo que se convierte en un verdadero problema. 

El secretario general de la ONU António Guterres y los líderes de varios países han determinado que las temperaturas han aumentado en un promedio de 1,5°C que no parece ser una cifra alarmante hasta que evidenciamos sus consecuencias en el medioambiente, los ecosistemas y las personas.

Ed Hawkins, científico del clima en el Centro Nacional de Ciencias Atmosféricas, explica que las consecuencias de un mundo más cálido se reflejaría en olas de calor más extremas y en varias regiones aumentará el riesgo de incendios forestales, sobre todo en zonas más secas. 

Francia vivió fuertes vientos desde el 12 de julio que complican la extinción de incendios en el suroeste de su territorio, de hecho, las autoridades ya comenzaron a evacuar a varios pueblos amenazados por las llamas que se extienden en los 140 km2 de bosques en zonas como Gironda.Por otro lado, España registró más de 30 incendios forestales en 220 km2.  

Además de esto, el problema con las olas de calor es que estas se están volviendo más frecuentes y los seres humanos no estamos preparados para combatirlas de forma consecutiva. Los gobiernos de los países tienen reservas de agua, equipos de personas para luchar contra los daños causados por el calor y planes de emergencia para actuar frente a una sola ola de calor, no con varias de estas. Si este problema se convierte en algo más frecuente, las temperaturas altas que vivimos ahora pueden convertirse en la normalidad de nuestro futuro y en una situación mucho más compleja de manejar. En las que ni siquiera será posible la vida humana.

Los ecosistemas también son afectados pues, por ejemplo, el mar mediterráneo presenta una temperatura entre los 28°C y 30°C lo que significa entre 3°C y 4°C más de lo habitual en esta época del año. Si estas temperaturas continúan se dará la migración y desaparición de algunos seres vivos y la proliferación desmedida de otros como las medusas. 

¿Y qué efectos hay en nuestro cuerpo? Pues cuando el cuerpo se calienta, los vasos sanguíneos se dilatan y esto provoca que tengamos una tensión arterial más baja de forma que el corazón trabaja más para empujar la sangre por todo el cuerpo. Así, mientras que empezamos a sudar y perdemos líquidos y sales, puede producirse un golpe de calor o insolación que viene acompañado de mareos, náuseas, desmayo, confusión mental, calambres musculares, dolor de cabeza, sudoración intensa y cansancio. En caso que la presión arterial baje rápidamente aumenta la posibilidad de un ataque cardíaco.

Según el Instituto Carlos III de España, entre el 10 y el 14 de julio se registraron 237 muertes asociadas a las altas temperaturas. Un número mucho más grande a las 25 muertes registradas la semana anterior a esas fechas.

Esta fotografía proporcionada por la brigada contra incendios de la región de Gironde (SDIS33) muestra un incendio forestal el miércoles 13 de julio de 2022, cerca de Landiras, en el suroeste de Francia. (SDIS33 vía AP)

¿Por qué nos interesa una ola de calor en Europa?

Francia, Italia, España, Grecia, Países Bajos y Reino Unido son los países que aún viven la ola de calor en Europa. Se han registrado muertes asociadas al calor, pistas de aterrizaje se derritieron, las vías de los trenes se dañaron, los incendios aumentaron y las aguas del mediterraneo están cada vez más calientes. 

Estas olas de calor se presentan en ciertos lugares del globo pero si las emisiones de carbono y los gases provocados por el ser humano siguen impulsando el cambio climático, las altas temperaturas se convertirán en la nueva normalidad.

Europa no es el único continente que sobrevive el calor pues en Pakistán y el noroeste de la India registraron temperaturas más cálidas de lo habitual como los 51°C en Jacobabad o en Texas en Estados Unidos que alcanzó los 38,7°C.

Es importante ver las causas, consecuencias y la frecuencia de las olas de calor en distintos continentes para estar más conscientes sobre el impacto que puede tener en un futuro a nivel mundial, pues las temperaturas altas que vivimos ahora pueden convertirse en las habituales y, de la mano, traer daños al medioambiente, los ecosistemas y a nuestro cuerpo, más aún si no existen políticas sobre el medioambiente en países que emiten altas emisiones de carbono y que agravan la crisis climática. Es necesario combatir con estos problemas desde los gobiernos pero también desde nuestros mismos hábitos de consumo, para así idear sistemas de economías sostenibles.

Fuente: Rosa Veiga – Europa Press (España)

Si te gustó este contenido compártelo en:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.