Kapchiy, creatividad y cultura sin perder la conciencia

La feria duró dos días, un sábado y un domingo, y allí había desde dijes y stickers, fanzines y cat flags, hasta arneses eróticos y música en vivo.

Las notas de una guitarra y el canto de un hombre salían por la ventana de la segunda planta de una casa color guindo y crema, que me recordaban a un smoothie de yogurt y fresa… o algo así. Era la casa 2159 del pasaje Jacinto Benavente, cerca de la asfixiante subida de la Guachalla, en Sopocachi. Allí abrió sus puertas, hace más o menos un mes atrás, el Centro Cultural Kapchiy, una guarida para la creatividad y el arte sin los desmanes del alcohol en exceso.

«Mirá nosotros estamos aquí hace un mes. Osea este proyecto ha nacido así, recientemente. El espacio se llama Kapchiy. Kapchiy es actividad creativa en Quechua», me dijo Bella Millán Fernholz.

Bella tiene 20 años, realiza producciones audiovisuales y estudia en la Escuela Andina de Cinematografía Ukamau. Ella administra Kapchiy junto a su novio, Juan Luis Chipana Vargas, un músico de 29 años con quien iniciaron su relación y también este ambicioso emprendimiento en plena pandemia del coronavirus.

Quiero que los artistas sepan que esta es su casa, que si necesitan algo las puertas están abiertas siempre.

Bella Millán

Entre el 17 y 18 de abril el centro albergó a La Feria del Fin del Mundo, donde los feriantes, acomodados detrás de estrechas mesas exhibieron sus productos a visitantes, quienes además escucharon a bandas como Kepex, Freno de Mano, y al rapero Mino Walaycho, entre otros artistas.

Uno de los stands en la Feria de del Fin del Mundo (Foto: La Nube) .

«Hemos gestionado esto acá, rentamos los espacios y hacemos eventos donde podemos tocar y de ahí reunimos para el alquiler (…) Ha habido problemas que… yo creo que en un emprendimiento siempre te pasa, te están poniendo pruebas, y de repente hemos comenzado a tener suerte», me comentó Lucho (así le dicen a Juan Luis Chipana) sentado en su estudio de música, en la tercera planta de la casa, justo encima de los espacios principales del centro cultural.

Me recalca que lo suyo es la música y el «arte productivo».

«Es muy fácil agarrar un boliche, hacer un evento y que te emborraches, que te pongas súper mal y no recuerdes lo que has ido a ver. Entonces estamos implementando la cultura del buen arte, del arte realmente productivo, progresivo, para coadyuvar con la gente, coadyuvar con la ciudad», explica este músico.

Dicen que no se puede vivir de la música, puede que sea cierto, pero también depende de qué importancia y prioridad le des, la cuestión es cómo tú lo vayas elevar, cómo tú lo mercantilices

Juan Luis Chipana

El fin de semana siguiente, esta vez viernes y sábado, en Kapchiy proyectaron cortos latinoamericanos. Y así, los proyectos e iniciativas de este centro cultural van sumando y cada vez captan la atención de más personas.

Una de las bandas que tocó en el centro cultural el fin de semana pasado (Foto: Facebook Kapchiy).

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