Juntas vecinales y la naturalización del clientelismo político

Foto de portada: Cabildeo Digital

¿Cuánto administra económicamente la FEJUVE por mes?

Esa fue una de las preguntas que se  hizo al presidente de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) de La Paz, Justino Apaza, la primera vez que se lo visitó en la sede de esta institución cívica, ubicada en la calle Federico Suazo.

“Bueno, como le digo, no tenemos actualmente nosotros para administrar la economía. No sé, anteriores presidentes manejaban un monto de dinero, apoyo del Gobierno central, pero como nosotros somos nuevos, recién vamos a interiorizarnos (…), recién vamos a gestionar a través del Gobierno central para tener algo para el Ejecutivo”, explicó el dirigente el 24 de febrero de este año, casi un mes después de que tomara el control de la casona verde emplazada en el centro paceño.

Apaza dijo que su directorio era muy nuevo como para conocer temas de dinero. “Tenemos tiendas, alquileres tenemos, y es para el mantenimiento del Ejecutivo, para poder trabajar y simplemente eso. Todavía no hemos coordinado con las tiendas, recién vamos a enfocarnos en eso”.

Vanos fueron los intentos para conocer el manejo económico de esta institución. Respuestas vagas y poca accesibilidad en la información marcaron la búsqueda para determinar el origen y destino de los fondos, así como de otros bienes y donaciones recibidas. La FEJUVE de La Paz se maneja así, con poca transparencia hacia la población y con un alto nivel de injerencia político partidaria.

Incluso se pidió, a través de una carta, los informes financieros con el detalle de ingresos y egresos de los últimos cinco años. La respuesta, el 9 de marzo de este año, fue que el nuevo directorio “aún no se encuentra con toda la documentación pertinente (…) de esta manera no podemos brindar la información solicitada”. Y es que la documentación, aparentemente, fue robada por exdirigentes.

Respuesta de la FEJUVE La Paz a una solicitud de información sobre sus estados financieros.

A fines de marzo se le volvió a consultar a Apaza sobre los alquileres de las tiendas y esa vez sí contestó. “Ahorita estamos cobrando como 1.200 bolivianos, hay otros que 2.000 bolivianos están pagando”. O las cifras que dio el dirigente no corresponden con la realidad o actualmente se cobra incluso menos de la mitad de lo que se hacía hace años, según se pudo averiguar.

En la sede de la Federico Suazo hay cuatro ambientes comerciales (un restaurante, una sastrería y dos librerías). La Nube visitó uno de estos sitios para consultar sobre el pago de los alquileres y la respuesta fue corta: “Eso averigüe con el presidente”.

Pero existe otra FEJUVE de La Paz, una que ha sido vinculada a los partidos de oposición y que se define como “la verdadera”. La vicepresidenta de esta institución, María del Carmen Navarro, sostuvo que cuando retomaron el control de la sede en noviembre de 2019 (luego de la fuga de Evo Morales del país), se encontraron documentos de depósitos realizados a cuentas personales de anteriores dirigentes afines al Movimiento al Socialismo (MAS).

Navarro explicó que se alquilaban tres tiendas y no cuatro, y que entre las tres sumaban alrededor de 11.000 a 12.000 bolivianos mensuales, entre 2.000 a 7.000 bolivianos por cada una según el tamaño. Sin embargo, en su gestión los cobros fueron interrumpidos por los conflictos sociales y la pandemia, aclaró.

Esos montos deben ser los más precisos, ya que a fines de 2017, el entonces presidente de la FEJUVE, Jesús Vera, hizo una rendición de cuentas en la que señaló que al mes se recaudaba por alquileres 12.300 bolivianos en total. Añadió que en 11 meses, recaudaron 135.300 bolivianos, de los cuales el 63% se fue en “sueldos y salarios”. 

Ingresos mensuales por alquileres en la sede de la FEJUVE, según declaraciones de los dirigentes.

Versión del dirigenteIngreso mensual
Justino Apaza 4.400 Bs
María del Carmen Navarro12.000 Bs
Jesús Vera12.300 Bs
Elaboración propia

La Nube intentó contactar a Jesús Vera para conocer más sobre el manejo económico de la institución, así como del destino del vehículo, que en octubre de 2018 recibió como donación por parte del Gobierno central, pero no fue posible hablar con él a través de su número de celular.

“Cuando volvimos, encontramos a la infraestructura de la FEJUVE totalmente destrozada y también sin equipos. Cuando el señor Vera estaba había muchos equipos y donaciones por parte del Gobierno central, muchos documentos que acá no hemos encontrado y han vaciado totalmente”, resaltó Apaza.

Jesús Vera junto al vehículo que donó el Gobierno central a la FEJUVE, en octubre de 2018.
Clientelismo político

Si en la gestión de Jesús Vera, la FEJUVE fue servil al MAS, bajo el control de Justino Apaza, ahora la situación no cambió. De hecho, en una visita que se hizo a la sede de la institución antes de las elecciones subnacionales de este año, se encontró panfletos y banderas del partido azul depositados en estas instalaciones

Al ser consultado sobre esta inclinación político partidaria, Apaza negó cualquier subordinación. “Nosotros siempre estamos ahí como cívicos, cada uno de los ejecutivos tiene su posición ideológica donde tienen derecho a pertenecer a cualquier partido político, pero la institución mantenemos como cívica”.

La otra FEJUVE, cuyos dirigentes afirman que es la verdadera, tampoco parece apolítica. En los mismos tiempos electorales, su dirigencia firmó un acuerdo político con el ahora alcalde Iván Arias con dos objetivos centrales: apoyar en la campaña electoral al entonces candidato “involucrando orgánica y coordinadamente a las Juntas Vecinales de cada distrito y barrio”, y que Arias, una vez alcalde, respetara a los dirigentes “legalmente y legítimamente elegidos”, se lee en el documento al que La Nube tuvo acceso.

Acuerdo político entre la FEJUVE que no ocupa la sede e Iván Arias.

“Nosotros no podemos volvernos partidarios. Nuestra alianza está justificada por el caos político que la ciudad de La Paz ha sufrido. Nuestra alianza fue con Somos Pueblo por la propuesta de pacificación y no discriminación, ni en política partidaria ni en nada parecido. Nunca hemos promovido que voten por él. Por eso en la alianza se acuerda que se respetará a la dirigencia vecinal surgida de las bases”, afirmó la vicepresidenta de esta FEJUVE, María del Carmen Navarro.

En el artículo 11 del Estatuto Orgánico de la FEJUVE de La Paz se advierte que esta institución tiene “carácter cívico, es independiente por tanto prescinde de toda injerencia político – partidaria”.

Pero la realidad es que la institución está dividida…, por la política.

“Si los del Control Social ven que cuestionas el trabajo del acalde no te van a posicionar como dirigente, tienes que alinearte nomás. Si uno no va a las convocatorias lo marginan y al final lo cambian”, contó un dirigente vecinal que pidió mantener su nombre en reserva no por temor a su persona, sino por miedo a perjudicar a su vecindario.

“Si no asistes a las convocatorias del Control Social te van relegando, vas a reclamar por luminarias pero no te van a hacer caso, pero si demuestras que trabajas en la línea política en poco tiempo de darán luminarias. Es lamentable, pero así sucede y va a seguir siendo así”, acotó esta persona.

El dirigente también contó que si no puedes conseguir obras para tu barrio a través de la Alcaldía, puedes acudir al Gobierno central. En una ocasión, recuerda, la Alcaldía se negó a realizar el adoquinado de una calle, ya que las casas no se encontraban en “línea nivel”, es decir en el espacio permitido para su construcción. “Un dirigente acudió al programa ‘Mi barrio, Mi hogar’ y rápido se lo han adoquinado”. Este programa era administrado por el Ministerio de Planificación del Desarrollo.

Si desaparece un partido político esa FEJUVE también desaparece, porque no tiene razón de ser, nadie trabaja gratis.

José Blanes, exdirector e investigador del CEBEM

El responsable del Control Social del Macro Distrito San Antonio, Rolando Laura, negó cualquier politización de su persona y de sus compañeros. No obstante, denunció que las FEJUVES, con quienes los controles sociales ya no trabajan, son excesivamente políticas.

“La injerencia política es de parte de cualquier partido político, puede ser del Gobierno nacional o de los municipios. Esta injerencia perjudica porque o bien eres político o bien demandas obras la sociedad”, relató.

La Nube intentó conversar con la Dirección de Gobernabilidad de la Alcaldía de La Paz de la gestión de Luis Revilla, la instancia que coordina con las juntas vecinales; pero no hubo respuesta por parte de esta dependencia.

La injerencia política afecta, en última instancia, a la población, sostuvo la vicepresidenta del Control Social Municipal de Salud de La Paz, Olga Gonzales. “Afecta terriblemente, no deberíamos ser electos por política, los dirigentes deberían ser imparciales, pero no, y siempre fue así”.

Gonzales, quien recalcó que no pertenece a ninguna FEJUVE, contó que tuvo experiencias en las que por cuestiones políticas los dirigentes obstaculizaban mejoras en salud. “Las juntas vecinales deberían ser limpias, pero eso no existe. Los dirigentes que se alinean tienen privilegios, como un mayor acceso a obras para su vecindario”.

Un fenómeno que surgió con la izquierda de los 50’

Este intercambio de favores por intereses políticos no es reciente ni comenzó con el MAS, sino que data de décadas atrás, según el exdirector e investigador del Centro Boliviano de Estudios Multidisciplinarios (CEBEM), José Blanes.

“Los barrios son los que proveen de votos a los alcaldes. ¿De dónde salen los votos?, de los barrios, y ¿cómo manejo yo a los barrios?, a través de relaciones con los dirigentes, ¿y cómo se fortalece un dirigente?, demostrando que por su relación con el alcalde él ha conseguido obras. Ya está, ahí tiene el origen de la politización. Esto comienza en el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario, en los 50’)”.

Blanes escribió entre 1996 y 1997 un estudio titulado La Paz, juntas vecinales y comité de vigilancia. “Como se ha dejado entrever, la relación con la Alcaldía Municipal es sobre todo para la ejecución de obras en sus barrios. Para ello, los dirigentes vecinales tienen que ‘recorrer’ distintas reparticiones municipales y valerse de influencias personales o políticas para que sean atendidas sus demandas. Además, en ello se pone a prueba su condición de dirigente”, se lee en este documento.

“Por su parte, los partidos políticos (…) buscan lealtades en ellos (en los dirigentes vecinales), sobre todo para los periodos electorales. Así se constituyen las dos bases centrales de las juntas de vecinos y de los sistemas de liderazgo que se desarrollan en su interior: la solución de problemas cotidianos informales y la construcción de lealtades políticas (…). Dada la utilidad política de este electorado se forman las federaciones de juntas vecinales, cuya base real es eminentemente política con la apariencia externa y formal de ser un mecanismo articulador de las demandas individuales de las juntas de base, este es su discurso formal”, redactó el estudioso.

Años después de que Blanes escribiera estas líneas, La Nube se contactó por teléfono con él para consultarle, por último, su opinión sobre la completa politización de las FEJUVES. Con tono de quien ha vivido mucho, el académico respondió:

“No es posible tener una junta vecinal independiente, sería bueno, pero no es posible, no es realista. Sería una maravilla que la ciudadanía llegue a un nivel de conciencia que exija a las juntas vecinales cuentas transparentes; pero como siempre ocurre la sociedad civil se corrompe, así como el Gobierno se corrompe”.

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