El arte como forma de lucha contra la violencia hacia las mujeres

LASTESIS

Son 24 casos de feminicidio que se han registrado desde enero a la fecha en Bolivia, según datos del Ministerio Público, lo que significa que cada dos días una mujer es asesinada. A estas cifras se suman los 6.332 casos de violencia contra la mujer que tienen registrado hasta fines de febrero la Fiscalía Especializada en Delitos en Razón de Género y Juvenil.

Las cifras oficiales demuestran que el país ha mantenido un promedio de 110 casos de feminicidio cada año. Ante esta situación, el Goethe Institut -La Paz y la Coordinadora de la Mujer reunieron a activistas, artistas y expertos para desarrollar de forma conjunta estrategias contra la violencia. El evento virtual, denominado “El siglo de las Mujeres” que se realizaró a inicios de marzo contó con la participación de 28 mujeres de nueve países de Latinoamérica.

“En este encuentro hemos combinado no solamente la reflexión académica sino también espacios lúdicos para conocer las formas innovadoras del uso de las artes para contribuir a esta causa que es la lucha contra la violencia hacia las mujeres y la transformación de una sociedad patriarcal machista en una sociedad que nos permita a las mujeres vivir con seguridad, de manera más tranquila ejerciendo nuestros derechos y eliminando todas las formas de desigualdad”, indicó Mónica Novillo, Coordinadora de la Mujer.

ARTISTAS

En el primer día se se mostró “¡Orsai!, ¡Gol!”, una coreografía futbolística contra la violencia de género. Esta puesta en escena, dirigida por el bailarín y coreógrafo uruguayo Martín Inthamoussu, busca promover la erradicación de la violencia hacia las mujeres, y también cuestionar los estereotipos de género al cambiar los roles tradicionales asignados socialmente a mujeres y varones.

“Desde mis 15 años sentí que el cuerpo era aquel territorio creación que se nos abría como una posibilidad fuera de los modelos hegemónicos artísticos. El cuerpo como territorio de creación, el cuerpo como materia prima. El cuerpo es la herramienta que nos queda cuando tantas voces son silenciadas”, dijo Inthamoussu.

Posteriormente, se presentó una propuesta artística de la artista paraguaya Claudia Casarino bajo el título “Lo que nos mantiene vivos es la distancia”. En la exposición la artista elogia la distancia con un ritual de batas azules y verdes que conjuran para el fin de la pandemia. La creadora realizó en 2018 un proyecto monográfico donde utilizó recursos textiles para denunciar la opresión de las mujeres.

El segundo día se mostró el video-performance “Nos roban todo, menos la rabia”, del colectivo chileno LASTESIS que refleja el contexto actual de confinamiento y los casos de violencia doméstica que aumentan cada día, “confirmando que el hogar muchas veces es el lugar más peligroso para nosotras”, indican ellas en su canal de YouTube.

El tercer día se mostró el trabajo “Mi(g)rada desplazada” de la artista plástica y activista de los derechos humanos Malu Valerio (Venezuela). La participante aseguró que no basta con rozar la paridad de género si las mujeres reconocemos que reproducimos patrones machistas al asumir nuestro poder de acción.

“Deslegitimar la subordinación de lo femenino por debajo de lo masculino empieza por reconocer la capacidad de pensarnos a nosotras mismas con nuestras rebeldías y más allá de ellas. Afirmar que nuestro poder y placer son nuestros, cuestionar los roles reproductivos y la entrega a ciega de lo amoroso que termina en la explotación de nuestros cuerpos y la minimización de nuestros logros”, indica Valerio.

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