DISCO ELYSIUM: LA DIGIEVOLUCIÓN DEL REALISMO MÁGICO

TL;DR (Muy Largo;No Leí): Disco Elysium es un maravilloso videojuego que usa los recursos de un juego de rol y los aplica casi a rajatabla. Con elementos dignos de los escritores del realismo mágico, Disco Elysium tiene una historia y universo impresionantes, mucho estilo y alto valor de rejugabilidad.

Estás caminando entre enormes contenedores que guardan dentro de sí la carga, posiblemente contrabandeada, que los trabajadores del muelle se niegan a mover debido a una huelga. Eres un detective, o al menos eso crees. Hará un día o dos que despertaste de una chupa legendaria, tan intensa que lo olvidaste todo: Tu nombre, tu profesión, tus recuerdos lindos y también los amargos.

Caminas y tal vez es la resaca, pero algo te lleva hacia uno de esos contenedores, al que tienes que convencer de que se abra. O sea, hablarle. Usar toda tu retórica y cruzar los dedos para que el azar esté contigo, y así tener éxito en convencer a un objeto inanimado de que se abra para ti.

Y cuando lo logras… Cuando das un paso al interior del contenedor… dentro te espera un tipo que desafía las leyes de la física. No puedes verlo, solo partes de su silueta, el resto está oculto por la luz siendo físicamente doblada. Y cuando piensas que tal vez sigues borracho, él te lo explica. Cuando eres tan millonario (como él), sujetos de poderío económico muy bajo (como tú) no pueden verlo.

En pocas, eres tan pobre que las leyes de la física no te permiten ver a los multi mega millonarios.

Estas son la clase de situaciones que vivimos en un juego como Disco Elysium, en el que encarnas a un detective amnésico que no recuerda ni su nombre y que debe resolver un asesinato junto a su rígido pero amable compañero policía Kim Katsuragi.

El juego es completamente RPG, no solo en cómo construyes y armas los atributos de tu personaje (psique, físico, habilidad motora e intelecto, pero también lógica, retórica, resistencia, electroquímica, percepción, savoir faire, entre muchas otras más), sino también en su sistema de juego y en cómo avanzas: en este juego todo depende de los dados. Del azar combinado con tus decisiones, en realidad. Como en la vida misma.

Este sistema de dados no es nada nuevo para los jugadores de rol, pero será algo muy refrescante para los que nunca hayan roleado. Pronto descubrirán que no se puede domar al azar, que esto no es un juego de FIFA o Fortnite, que no por enviciarte te harás invencible.

En Disco Elysium solo puedes leer, pensar y lanzar los dados. Con cada tiro fallido, con cada fracaso de tu detective amnésico, aprendes que fallar no es el final, es solo otro camino entre varios que puedes recorrer. Es cosa tuya descubrirlos.

Por lo mismo es interesante que este juego no está ambientado en nuestro mundo. Su historia se desarrolla en uno alternativo, uno familiar pero donde las leyes de nuestra realidad no se aplican.

Todos estos no son más que algunos de los detalles que definen excesivamente bien el tono de un juego que tiene su propio estilo, lleno de preocupaciones estilísticas en un mundo extraño, cuyas rarezas son exhibidas como si fueran algo común que tu personaje está redescubriendo debido a su amnesia.

Tal como las grandes obras del realismo mágico (Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Jorge Amado, Alejo Carpentier y María Luisa Bombal), Disco Elysium no parece estar buscando generar emociones, sino expresarlas. Su narrador no habla, nosotros lo movemos y lo vemos reaccionar a las situaciones en que nosotros lo ponemos. Porque el detective es nuestra marioneta que toma todos los riesgos en su mundo, mientras nosotros desde el nuestro podemos imaginarnos cómo es vivir a través de sus sentidos, interactuando con un paisaje y con todos los objetos que nos conducirán al asesino que perseguimos.

En Disco Elysium abundan las situaciones realistas y los elementos mágicos. Los textos y los momentos están pensados para apelar a nuestros sentidos, hacernos parte de la trama, ubicarnos en su paisaje, sus climas y todas las emociones de los personajes. Todo para que nos sea sencillo vivir la crudeza y la fantasía dentro de esta historia.

Es un juego que sabe cómo meterse en tu cabeza. Por algo depende tanto de los diálogos y no se mide en la cantidad de lectura que te da, sino en cómo tus elecciones resuenan en la historia. Hasta el punto en que se hace inevitable darse cuenta que con cada elección que tomas, el juego aprende a jugar mejor con tu personalidad, tu forma de pensar, con las cosas en las que crees.

La idea es que todas las opciones que elegiste te llevan a perspectivas, no a finales. Y que, si quieres ver más, o vivir todo esto de otra manera, solo tienes que volver a empezar el juego, pero con otra mirada.

Créeme, volver a jugarlo puede ser muchas cosas, pero nunca repetitivo.

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