Desde el encierro, adolescentes cuentan sus historias

¿Alguna vez cometiste un error que te costó caro? Puede que sí, y entonces tienes dos opciones: te hundes e inmovilizas en la caída, o te levantas, aprendes de él y cambias tu presente, y a la larga tu futuro.

Este es el hilo común de estas historias contadas por adolescentes que hablan desde centros especializados en todo el país. Ellas y ellos recuerdan, lamentan, explican, sueñan y se ilusionan con un futuro.

Los ocho podcasts que siguen fueron desarrollados por la Agencia Italiana para la Cooperación al Desarrollo (AICS), forman parte del proyecto Desde Mi Voz, y serán difundidos uno por uno en los próximos días por La Nube, en el marco de un convenio interinstitucional.

1. El día que perdí mi libertad

Clara, 16 años, beniana. Según su testimonio sufrió el descuido de padre y madre hasta que un hombre, recién salido de la cárcel de Mocoví, le dijo que le ayudaría. La secuestró y las palizas no pararon sino hasta que ella se defendió.

“Después de un tiempo comenzó a pegarme. Yo no podía avisar a nadie porque nunca me dejaba sola y tenía miedo de que se enoje más y me pegue más fuerte”.

Ahora se encuentra en un centro de reintegración social, embarazada de cuatro meses. Esta es su historia.

2. ¿Hasta dónde llega una familia?

Andrés, 19 años, sentenciado por venta ilícita de drogas, descubrió de una forma dura hasta dónde llega el amor y el compromiso de una familia. Pero las cosas no siempre fueron así. En su adolescencia sufrió la falta de comunicación, de diálogo entre padres e hijos, entre hermanos, entre aquellos que habitan una misma casa.

Sí, muchas veces vivimos en burbujas que nos impiden realmente estar con el otro, conocerlo.

Los años pasaron y los amigos que Andrés solía frecuentar, aquellos con los que compartía alcohol y drogas, se esfumaron. Los únicos que aún lo visitan en el centro son sus familiares. Esta es su historia.

3. Los días son diferentes aquí

Claro que sí, no es lo mismo afuera que adentro; pero en cualquier lugar, sea cual sea, aprendes lecciones.

Kevin, de 17 años, las aprende ahora en el encierro por la presunta comisión de un delito. Reconoce que antes, cuando estaba afuera, era impulsivo, reaccionaba ante todo. Eso lo condujo aquí.

«Era eso lo primero que me propuse, no tener un carácter tan fuerte, poder controlarme más, porque antes todo terminaba en pelea y discusión. Ahora ya no quiero ser así, he madurado podría decir, pienso que ahora soy una nueva persona».

Como dicen: un hombre que se gobierna a sí mismo gobierna el mundo, ¿o es un invento mío? Esta es la historia de Kevin.

4. Un nuevo amanecer en mi vida

Juan Marcos, 18 años, comenzó con las drogas desde sus 13. Esto lo llevó por un sendero peligroso; sin embargo, una oportunidad surgió en su vida, dentro de un centro de reintegración social, con el acercamiento a Dios, las ganas por superarse y convertirse en un médico.

«Un día quiero ir a la universidad. Mi sueño es ser doctor y todos los días miro este sueño para conseguirlo con disciplina y esfuerzo, y sé que tarde o temprano lo voy a lograr”.

En el encierro aprendió la responsabilidad, nuevos conocimientos que marcan el inicio de su futuro. Esta es su historia.

5. El mundo en el que vivía

Roxana, de 18 años, se sobrepuso al consumo de sustancias controladas, un comportamiento en el que empezó desde los primeros años de su adolescencia. No fue sencillo, pero la práctica del deporte, el apoyo psicológico que recibió, y sobre todo el respaldo de su familia, le permitieron comenzar de nuevo.

«Sin mi familia no hubiera podido salir adelante. Ellos son lo más importante para mí. Ellos siempre han estado conmigo a pesar de la persona que he sido y el comportamiento que he tenido. Yo siempre los trataba mal y me arrepiento por eso. Mi familia es buena, me aconseja, apoya y yo no sabría que haría con ellos». 

Ahora ella estudia veterinaria, una carrera para expresar su amor por los animales. Esta es su historia.

6. «¿Y si no hubiera reaccionado así?»

Limbert, 19 años, sentenciado por violencia intrafamiliar. Nos asegura que se arrepiente de lo que hizo. Fueron impulsos.

El tiempo pasó y dice que ha cambiado, que le gustaría terminar el colegio, tener una relación más cercana a su familia, que no le gustaría que ni a su hija, ni a su madre ni hermanas les ocurriera lo mismo que él cometió.

Esta es su historia.

7. Una nueva vida después de lo que pasó

Marcela, 17 años, se encuentra en un centro de reintegración social por involucrarse en un delito. Ahora mira el futuro con esperanza, con ánimo de cambiar y comenzar una nueva vida, luego de pasar episodios de violencia con una expareja.

Aún debe pasar cinco años más privada de su libertad, pero sabe que eso no la detendrá en sus sueños para estudiar gastronomía y pasar más tiempo con su familia. Ella descubrió en la música y la escritura el arte de la sanación y el desahogo. Esta es su historia.

8. Cuando estás afuera todo es diferente

Un día hace varios años Javier, de 21 años, se subió a una moto con varias copas encima para ir a conseguir dinero. Llegó a una plaza donde vio a un hombre que pasaba con una guitarra en mano, había encontrado a su víctima.

Hoy en día aún se comunica con aquel hombre al que asaltó hace tiempo. «Él siempre se interesa por cómo estoy». Javier cumplió su tiempo encerrado en un centro de reintegración social, entendió las consecuencias de lo que hizo el día del robo y ahora busca un nuevo destino.

Reconoce -aunque suene extraño- que afuera es un nuevo mundo de exigencias y dificultades. Esta es su historia.

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