¿Cómo son? VS ¿Cómo deberían ser los dirigentes universitarios?

Ilustración: Valeria Torrico

Tras los conflictos con el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB) y el dirigente Max Mendoza, durante estas semanas las redes sociales se han cubierto de opiniones y discusiones sobre quiénes ocupan los puestos como dirigentes en las universidades estatales del eje del país, su capacidad de liderazgo sano y la edad que tienen. Con este contexto coyuntural nos preguntamos por qué personas que no cumplen con las habilidades y cualidades esperadas de un dirigente universitario son las que lideran los frentes y luego ocupan el mismo puesto durante años. Según el Estatuto Orgánico del CEUB, sólo existen dos requisitos para ocupar un puesto de liderazgo estudiantil.

¿Requisitos para postularse como dirigente?

Es necesario tomar en cuenta que los dirigentes universitarios son electos por los mismos estudiantes, pero para su postulación no existen más que dos condiciones generales establecidas en los estatutos orgánicos de cada universidad: 1) Ser un alumno regular y 2) No violar la autonomía universitaria, es decir que, como explica el sociólogo Fernando Salazar, durante la dictadura militar en 1971, el postulante no haya sido parte del gobierno militar. 

Estas dos condiciones posibilitan a cualquier alumno inscrito en una carrera para postularse con su frente como dirigente universitario. Considerado un botín para muchos, fundamentalmente en casas de estudios como: la Universidad Mayor de San Simón (UMSS – Cochabamba), Universidad Mayor de San Andrés (UMSA – La Paz) y la Universidad Gabriel René Moreno (UAGRM – Santa Cruz). Con similar importancia la UPEA en El Alto, la UTO de Oruro o la Universidad San Francisco Xavier de Sucre. 

Universidad Mayor de San Simón (UMSS) – Cochabamba, Bolivia.

Además de esto, no existe ningún tipo de reglamentación que establezca un promedio mínimo o rendimiento académico necesario para postular ni tampoco está escrita la cantidad de gestiones máximas que puede ejercer un mismo dirigente. Estas razones explican una parte importante del por qué podemos ver a los mismos dirigentes durante más de 10, 20 ó 30 años. Estudiantes que no llegan a vencer más de una materia en un año o que cambian constantemente de carrera. 

Trasfondo histórico, social y político

Pero más allá de la normativa, es justo analizar el contexto histórico, social y político que envuelve este conflicto. 

Fernando Salazar, Sociólogo e investigador del Instituto de Estudios Sociales Económicos de la facultad de Economía en la UMSS, explicó que en 1931 emergió la Autonomía Universitaria y paralelamente surgieron varios debates en cuanto a la representación estudiantil. Durante estas décadas, los partidos políticos necesitaban de la Autonomía Universitaria y de la institución como un espacio de movilización y también laboral para su militancia 

La realidad era que a estas personas que rondaban entre los 30 y 40 años y que ya formaron una carrera política independiente a sus estudios, no les interesaba la calidad o el rendimiento de la institución; sino que buscaban hacerse de un centro que les permitiera debatir y difundir sus tesis ideológicas o políticas. Por ello, las universidades estatales se convirtieron en un punto de encuentro liderado por estudiantes que extendían sus “carreras” durante muchos más años de lo necesario. “Vivían de la universidad y para la universidad. Esto es lo que heredamos”, expresó Salazar.

Falta de participación estudiantil y los dirigentes actuales

En la actualidad, sin embargo, surge otro factor que complica aún más el conflicto: la virtualidad. Como explica Fernando Salazar, vivimos en un tiempo individualizado donde se ha perdido la socialización y el dinamismo dentro de la universidad. Hace falta la participación de los jóvenes dentro su casa superior de estudios. De hecho, la universidad se maneja como un cogobierno entre estudiantes, docentes y administrativos. “Los estudiantes definen en gran medida más del 50%, quienes los representan y lo que estos representantes hacen”, comentó el investigador. 

Entonces, ¿por qué son elegidos estos dirigentes que se adjudican a su puesto durante tantos años? Aquí entra en juego la falta de participación, que incluso bordea la indiferencia de más estudiantes en el dinamismo político y social de la universidad. 

Los estudiantes ingresan a la universidad entre sus 17 y 18 años y la realidad es que muchos de ellos no tienen clara la historia o la coyuntura dentro la Autonomía Universitaria. Varios dirigentes aprovechan esta desventaja para lanzar consignas políticas que los ayudan a ganar las elecciones y posicionarse durante varias gestiones. 

Por esto se abren las preguntas: ¿Quién debería ser un dirigente universitario? y ¿Quiénes lo fueron? Las normativas de postulación no son limitantes suficientes y hasta el momento se ve que varios dirigentes no buscan la mejora en la calidad y eficiencia de la vida académica de los estudiantes; sino más bien velan por los beneficios personales que les otorga su carrera política. Son estudiantes que incluso no han aprobado las materias que les corresponden en el tiempo que llevan en la universidad o que ni siquiera terminan sus estudios en el tiempo debido, según cuestiona la misma población. 

Los dirigentes universitarios deberían resaltar no sólo por su capacidad de liderar sino también por su responsabilidad y compromiso académico, tendrían que ser los responsables de demostrar su deseo por mejorar la institución educativa para ellos mismos, los estudiantes que los acompañan y los que llegarán. Deben ser líderes preocupados tanto por su formación profesional como de la calidad educativa en las casas superiores de estudios, no así atraídos por los beneficios personales o económicos como mencionaba Alejandro Mostajo, dirigente de la FUL por 4 gestiones. 

“He visto que he cumplido mi ciclo, estamos dejando una FUL que es referente en la lucha contra los grupos de poder y el gobierno. Un dirigente debe salir en las mismas condiciones que ingresó, no amasando mayor riqueza”, expresó en un video que compartió en sus redes sociales a raíz del conflicto con la CEUB.

Alejandro Mostajo, ex-dirigente de la FUL
Alejandro Mostajo como dirigente de la FUL a través de su cuenta de Twitter

Sólo entre 2021 y 2022, dos asambleas universitarias se cobraron la vida de 12 estudiantes que acudían a estos encuentros por obligación. Estos hechos despertaron indignación entre los bolivianos y destaparon una serie de irregularidades que llevaron al cuestionamiento de aquellos dirigentes que motivaron las convocatorias sin ningún reparo en la seguridad. “Líderes” que tienen más de 20 y hasta 30 años en las universidades y que además reciben salarios de más de 20 mil bolivianos y tienen vehículos a su disposición; privilegios de los cuales no goza ningún otro estudiante. La pregunta entre la población es: ¿Se tendría que hacer cambios en las exigencias para ser dirigente?

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