Cinco claves para entender el conflicto de El Salvador

El pasado mes de marzo, en El Salvador, se registró una ola de violencia que no se veía desde el año 2015. El viernes 25 de marzo se registraron 14 homicidios y el sábado 26 se añadieron otros 62. Frente a estas cifras, el presidente de la república salvadoreña, Nayib Bukele, pidió al parlamento llevar al país a un estado de excepción que fue aprobado por la mayoría de los diputados que ejercieron su voto.

El estado de excepción se integró de duras medidas contra los integrantes de las maras, el denomitativo que se da a las pandillas de organización criminal. Al menos 12 mil de sus miembros terminaron tras las rejas de las cárceles de El Salvador. Las detenciones no han sido del todo regulares, y están en la mira de la comunidad internacional. En este artículo rescatamos cinco claves para entender el conflicto de El Salvador.

Requisa en el Centro Penal de Quezaltepeque
Foto: Gobierno de El Salvador

1. Las maras es un movimiento migratorio de pandillas que inició en los 90´s y que nunca se fue de El Salvador

Las maras son grupos criminales que décadas atrás llegaron al Salvador, específicamente a principios de los 90. Las dos principales maras en el país son la Mara Salvatrucha y la Mara Barrio 18.

Tras la guerra civil salvadoreña (1980-1992), varios jóvenes huyeron y llegaron a los barrios bajos y marginados de Los Ángeles. En este lugar, salvadoreños, hondureños y guatemaltecos se reunieron y crearon las pandillas que luego se constituirían en las ya conocidas maras que desde entonces ya habían marcado su rivalidad. Una vez fueron deportados desde Estados Unidos, los integrantes de estas pandillas regresaron a El Salvador y extendieron su poder y control dentro del país.

Las maras están relacionadas a actividades criminales como violación, narcotráfico, extorsión, contrabando de armas, secuestro, robos y asesinatos. De hecho, son estos dos grupos rivales quienes incrementaron los asesinatos en el país centroamericano durante el mes de marzo, pero la realidad es que desde hace muchos años atrás tanto la MS – 13 como la Mara 18 son protagonistas en los altos índices de crimen que existen en el país, incluso durante los gobiernos pasados al actual existieron negociaciones y corrupción entre las pandillas.

2. Las pandillas reclutan jóvenes y superan los 100 mil miembros

Entre las dos maras existen más de 100. 000 miembros que se extienden en el país. Una buena parte de los miembros de estos grupos se integraron siendo muy jóvenes, pues normalmente, los mareros suelen iniciarse cuando tienen entre 12 y 21 años. Aquí es válido preguntar: ¿Por qué son tan jóvenes los que ingresan a las maras aun sabiendo a lo que se dedican estas pandillas? La respuesta recae en la búsqueda de pertenencia.

Los jóvenes que ingresan a las maras comparten una historia y esto explica el por qué muchos de ellos ingresan a una edad tan temprana. Son niños y jóvenes que viven en casas de bajos ingresos y marginadas. Varios ingresan a la mara con la esperanza de hacerse un lugar, ganar dinero y respeto por parte de los miembros, escalar dentro de la organización de la misma pandilla a costa de los trabajos que deben realizar.

Son niños de 11 o 12 años que deciden hacerse miembros y no imaginan las consecuencias que impactarán el resto de sus vidas, pues si bien es fácil ingresar al grupo, lo difícil es salir. Algunos de ellos ya han sido detenidos y cumplen condenas de 10 años por haber cometido crímenes desde robar hasta asesinar. Algunos esperan tener una segunda oportunidad al salir de la cárcel, pero la realidad es que haber formado parte de la mara, es una marca que les persigue toda la vida.

Miembros de pandillas detenidos en cárceles de El Salvador.
Foto: Agencia Reuters

3. El presidente Nayib Bukele prometió la lucha contra las pandillas y las amenazó si tomaban represalias por las detenciones.

Desde que asumió el cargo de la presidencia de El Salvador en 2019, Nayib Bukele resaltó como figura pública y política tanto dentro como fuera del país. Sin embargo, durante estas últimas semanas está en el ojo de la comunidad internacional debido a las medidas que se están tomando en su gobierno para combatir la violencia.

Durante la gestión de Bukele, El Salvador experimentó una notable reducción de la violencia en respuesta a la promesa del presidente de luchar contra el crimen organizado y reducir la tasa de homicidios. Esta reducción se reflejó en 2021 cuando la cifra de asesinatos se situó en 1.140, aún menos que en 2020 que registraba 1.341.

Pero, el mes pasado, se dio una escalada de homicidios que llevó al país a un estado de excepción durante el cual Bukele tomo medidas más rígidas contra los responsables de la violencia, las maras.

Durante todo el mes de abril, Bukele instruyó operativos militares en busca de los miembros que integran a las pandillas. Como resultado de esto, se encarcelaron a más de 12.000 pandilleros.

Bukele hizo públicas imágenes y videos que muestran como se encuentra los presos: la comida ha sido racionalizada e incluso se les han quitado las colchonetas para dormir. El presidente amenazó a los detenidos:

“Si quieren empezarse a vengar de la gente honrada al azar, hagan eso y no habrá un tiempo de comida en las cárceles. Uno. A ver cuánto duran sus hombres allí adentro. Les juro por Dios que no comen un arroz.  No me importa lo que digan los organismos internacionales, que vengan a proteger a nuestra gente, que vengan a llevarse a los pandilleros”.

Bukele busca reformular el código penal para sancionar la elaboración y reproducción de mensajes o grafitis relacionadas a las maras y para juzgar a los menores entre 12 y 15 años como adultos con condenas de hasta 10 años y los mayores más de 20 años. Por otra parte, el mandatario, propone autorizar al Estado, utilizar armamento, dinero y bienes incautados a las pandillas para luchar contra ellas mismas y sancionar a los medios si reproducen o transmiten mensajes o comunicados de las pandillas.

4. El presidente propone medidas que violan los Derechos Humanos y ha sido criticado por organismos internacionales

El accionar del gobierno ha traído consigo una serie de críticas y observaciones tanto de organismos internacionales como de espectadores alrededor del globo quienes piensan que estas medidas son una gran violación de los derechos humanos.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele en conferencia de prensa durante el Estado de Excepción.
Foto: Gobierno de El Salvador

5.Algunos salvadoreños ven las detenciones como arbitrarias y hay cuestionamientos sobre posibles acuerdos entre los líderes de las pandillas y el gobierno

En tanto, dentro del mismo país hay personas que protestan contra los arrestos y los califican como arbitrarios, pues familiares y afectados denunciaron que en muchos de estas operaciones arrestaron a jóvenes que no están realmente involucrados con las pandillas.

Por otra parte, aún existen investigaciones sobre el gobierno del Salvador por haber realizado negociaciones con las maras en el 2021. Esto y el hecho de que ninguno de los principales líderes de ambas pandillas fue detenido, y llevado de vuelta a Estados Unidos para enfrentar los procesos judiciales que les corresponden, levantan los cuestionamientos sobre el presidente Bukele.

Sin duda, la rigidez de las medidas del gobierno salvadoreño y la preocupante escalada de violencia dentro del país hacen un complejo tema de discusión que aún tiene muchas preguntas por responder.

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