Bolivia avanza entre baches en el transporte moderno

Tomar un tren y luego un bus rápido es parte de una realidad cotidiana en países como Argentina, Chile o Brasil. Sin embargo, en Bolivia, parece una utopía que aún es lejana. El eje troncal del país busca dar pasos hacia el transporte moderno y sustentable, pero se encuentra con varias trabas en el camino. Especialistas aseguran que se necesita un plan de movilidad urbana completo y no sólo proyectos específicos e independientes del transporte actual. Mientras, se siguen invirtiendo millones en medios que no dan una solución permanente.

La Paz

Uno de los buses Puma Katari. Crédito: Agencia Municipal de Noticias.

La Paz fue la pionera con los buses PumaKatari y poco después el teleférico. Ambos son medios de transporte altamente utilizados por oriundos y visitantes de la urbe paceña, pero quien debe ir por tierra aún se encuentra con un tráfico vehicular que pone a prueba la paciencia de los choferes y usuarios.

La implementación de estos buses tuvo un costo de 80 millones de bolivianos y la misma no fue sencilla; en ocasiones se registraron enfrentamientos con choferes de minibuses que se oponían a la implementación de este medio. Con el tiempo, la población se acostumbró, pero, ahora, hace pocos días se anunció la intención de retirar los buses PumaKatari de las calles. Esta determinación es debido a que se presume irregularidades en su adquisición.

El dirigente de la Federación Departamental de Choferes de La Paz y asambleísta departamental por el Movimiento Al Socialismo (MAS), Mario Silva, afirmó en radio FM La Paz que solicitó un informe sobre la situación de los buses PumaKatari y explicó que su pedido es coordinado con la diputada Soledad Pérez, también del MAS.

“Se trabajará en un proyecto de ley para que los buses PumaKatari pasen a ser usados en diferentes rubros, como para transportar a los adultos mayores de los asilos, a los escolares y a los universitarios”, dijo el legislador.

La población expresó su descontento a través de distintos medio, pero es un tema que está en la agenda de los concejales del MAS.

El Alto

La ciudad joven no quiso quedar atrás en la implementación de buses, a los cuales denominaron Sariri. En diciembre de 2014, se compraron 60 motorizados de Brasil por un costo de 90 millones de bolivianos.

En la actualidad, sólo 20 de estos buses funcionan, los demás están inoperables, según el último informe de la Alcaldía de El Alto que los sacó de funcionamiento en 2020. Sin embargo, la urbe alteña también tiene varias líneas del teleférico, aunque el caos vehicular es característico de esta ciudad.

Cochabamba

Un trufi se avería mientras transita sobre las vías del tranvía metropolitano en Cochabamba. Crédito: RRSS

Robos de cable, cruces con taxis, invasión de peatones, bloqueos y transporte público sobre las vías son algunos de los impases en los primeros 10 días de viajes del tranvía metropolitano. Las reacciones a estos hechos llevaron a cuestionar la educación vial de la gente respecto a este medio de transporte.

El tranvía nació con dos líneas de tres que están proyectadas por un presupuesto de 477 millones de dólares. Luego de una semana de operaciones, continúa en operación de manera gratuita, pues se puso en funcionamiento sin tener una tarifa establecida y con una señalética cuestionable; además de contar con numerosos contratiempos en su construcción todavía. Pese a la modernidad y la sostenibilidad con el medio ambiente, el sociólogo Fernando Salazar ve que no será de demasiada utilidad, dado su limitado recorrido.

“Es imposible que compita el tren con el transporte hormiga. Tenemos trufis, taxitrufis, coaster, micros y demás que realmente te lleva de diferentes puntos lejanos a otros por solo dos bolivianos. El tranvía sólo va a cubrir un trayecto, cuando tienes otro tipo de transporte que crece o se desdobla según las necesidades y el crecimiento de la población”, señaló Salazar.

Cochabamba contaba con un tren hace decenas de años. Las nuevas generaciones no convivieron con este medio de transporte y la población no está acostumbrada a tenerlo en sus calles y esto se demuestra en la poca educación vial de la gente. Se observaron videos de personas que quisieron que el tren pare con el solo levantar la mano, como se acostumbra con otros medios. Pese a los anuncios de habilitación, no hubo campañas sensibilizadoras de ningún tipo y esto se refleja en la conducta de la sociedad ante el tranvía.

Santa Cruz

Los cordones implementados para el BRT en Santa Cruz. Crédito: El Deber.

La ciudad cruceña no se queda atrás, pues tuvo algunos intentos de implementar el Bus de Transporte Rápido (BTR). Se aplicaron cordones en las vías para separar la ruta del BTR del resto del transporte. Hasta ahora, este medio de transporte no fue implementado.

Al contrario, se inició un proceso judicial para solicitar el retiro de este cordón y dejar atrás el objetivo de implementar el BTR. Hace unos meses, la Bienal Internacional de Arquitectura de Santa Cruz hizo un recorrido por el cordón implementado para el BTR. Los expertos que hicieron la visita coincidieron que la implementación de este sistema de transporte podría significar la solución a los problemas de movilidad urbana.

Pese a esta mirada, el alcalde Jhonny Fernández está determinado al retiro de todo el proyecto.

Ante esta situación, ¿cuál es el problema para que Bolivia goce de manera plena de estos medios de transporte?

Según Salazar, el transporte masivo no tiene un buen diseño. Hay un caos sin límite de ninguna entidad estatal. “Más de un 60 por ciento de la población que no tiene trabajo recurre al comercio o transporte de manera mayoritaria (…) No es difícil adquirir un vehículo y entrar al transporte público. Nada regula al transportista para ser transportista y tampoco al pasajero”, precisó el especialista.

La realidad es que el transporte público marca la planificación y crecimiento de la movilidad urbana de las ciudades y no así los municipios. Además, los proyectos de transporte moderno son independientes del transporte convencional, por lo que es difícil pensar en conexiones para el usuario o siquiera la educación vial necesaria para la población.

Mientras no exista un plan integral de movilidad urbana, no dejarán de ser intentos aislados de modernización y sostenibilidad del transporte. Además de terminar siendo gastos de dinero sin un resultado efectivo.

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